Ya está vigente la Ley Orgánica de Redistribución de los Ingresos para el Gasto Social, enviada por el Ejecutivo como urgente y aprobada expeditamente por la Asamblea, que incrementa los impuestos al sistema bancario privado para financiar, entre otras cosas, el aumento del Bono de Desarrollo Humano de 35 a 50 dólares.
El principio en el que se basa la Ley es que debe exigírseles a quienes tengan una mayor capacidad económica que soporten una mayor carga tributaria. Como el sector bancario vive una bonanza, indicaba el Presidente en el proyecto de Ley, lo lógico es que paguen más impuestos. Pero, ¿es tan simple?
El sistema financiero es una herramienta vital para el desarrollo de un país y el Gobierno en lugar de reprimirlo debería tomarlo como aliado en el objetivo de impulsar el crecimiento de la empresa privada y la creación de nuevos empleos. Una banca bien regulada que cubra a toda la población con productos como microcréditos es un instrumento muy útil en la lucha contra la pobreza, promueve la economía formal e incentiva la apertura de nuevos negocios.
Pero en vez de fortalecerlo, por ser época de campaña y porque gana aplausos apabullar a los banqueros, se castiga al sector con medidas que frenan su expansión: se incrementa la aportación del Impuesto a la Renta, se desanima la inversión al gravar los activos en el exterior, y se impone el pago del Impuesto al Valor Agregado del 12 por ciento a los servicios financieros que antes no lo pagaban. Ninguna de estas medidas, en teoría, debe afectar a los millones de usuarios de la banca.
Esta Ley con dedicatoria crea un ambiente de desconfianza entre otros sectores económicos que en adelante podrían ser blanco de nuevos impuestos. Una de las condiciones básicas para fomentar un ambiente productivo y competitivo es que las reglas sean claras y predecibles. Se pierde eficiencia y se avanza lento cuando se trabaja en medio de la inseguridad y el temor a la siguiente movida estatal.
Matrimonio
En los salones del Club Sociedad Unión se llevaron a cabo tanto la ceremonia civil como la recepción del matrimonio entre Laura Díaz y Luis García.