Leía ayer los resultados de una encuesta que recogía las diez razones para vivir en Guayaquil. Creo que los dedos de las manos se quedan cortos para enumerar las muchísimas razones para vivir en la libérrima, próspera, bondadosa y querida Guayaquil. Con mucho orgullo hablamos de aquello, sin embargo, creo menester hablar de la otra cara de la moneda para apelar a la conciencia de la gente.
Si bien es cierto, Guayaquil ha progresado a pasos agigantados en regeneración urbana, servicios públicos, generación de empleos a través de la obra municipal, sitios de recreación, etc., no es menos cierto que a muchísimos de sus habitantes aún no les ha llegado la regeneración de tolerancia, de respeto, de urbanidad, de buenas costumbres sociales, de cortesía, de conocimiento y cumplimiento de leyes de tránsito, entre otras, y para muestra tan solo unos cuantos botones.
Cómo quieren que la gente cumpla las leyes de tránsito, si observan la desidia de muchos vigilantes que en sus narices ven vehículos pasarse la luz roja en cada cambio de luz y no hacen nada; y si usted les llama la atención, éstos se molestan. Sólo pase por la 9 de Octubre y Machala o a una cuadra de allí en la Quito, y lo comprobará.
La gente parece que hubiese comido carne de tigre cuando están tras el volante. La mayoría maneja agresivamente (imagino que el curso de conducción lo aprobaron en la pista de los carros chocones en el Play Land Park). En hora pico muchos conductores no hacen fila y le tiran el carro para ubicarse delante de usted; no hay respeto. Y qué decir de los que van a 20 km/h. por el carril izquierdo; allí no es cuestión de respeto sino de ignorancia. Casi todos los conductores en este país están convencidos erróneamente que porque tienen luz verde y giran a la derecha, tienen el derecho de vía sobre los peatones que están cruzando la calle a donde su carro gira; y hasta le pitan al peatón para que se aparte. ¡¡La ignorancia es atrevida!! Las pruebas teóricas previa obtención de licencia de conducir no son del todo objetivas, más bien parecen examen para abogados en tránsito.
Y qué decir de la gente que, caminando o desde sus vehículos escupen o botan basura a las calles; pero no se atreva usted a llamarles la atención ni apelar al amor por Guayaquil, pues recibirá una descarga de insultos. ¿Sancionados? Ninguno. Pero vamos más allá. La avenida 9 de Octubre y alrededores, que está invadida por vendedores ambulantes (tienen derecho al trabajo pero bajo regulación municipal) que incrementan la basura en las aceras. Ya no hay ni como caminar por las mañanas, pues increíblemente uno se topa con excrementos por las veredas. ¿No lo cree? Camine temprano por la mañana.
Los municipios y los medios de comunicación deberían lanzar una campana masiva, intensa y a largo plazo sobre urbanidad, tolerancia, respeto al prójimo y a las leyes, así como apelar a las autoridades a hacer cumplir las leyes. Por eso es que nadie respeta a nadie en este país. El resto del trabajo debe hacerse desde los hogares y aulas.
Termino con frases de Graf, Gracian y Einstein respectivamente: El saber y la razón hablan, la ignorancia y el error gritan. El primer paso de la ignorancia es presumir saber, y muchos sabrían si no pensasen que saben. Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
De farra
Diversión en los mejores sitios de la ciudad...