El turismo es clave de la prosperidad en muchas ciudades alrededor del mundo. Hay lugares que viven exclusivamente del turismo: en los almacenes, los restaurantes, los lugares de diversión trabajan personas preparadas para recibir y atender a los visitantes, muchos de estos empleados hablan varios idiomas y siempre mantienen un esquema de trato muy cordial; la intención es que el turista regrese o al menos propague una buena referencia del lugar. Este tema es tan importante que muchas veces las políticas de desarrollo y crecimiento giran alrededor de las estadísticas generadas por los viajeros que visitaron estas ciudades.
El ambiente alrededor de un pueblo o una ciudad atractiva tiene que ser acorde a lo que se ofrece. El ornato es muy importante, los turistas quieren ver ciudades limpias con lugares de interés bien mantenidos, con mucha información histórica, con facilidades de acceso a la información, pero sobretodo, los turistas buscan SEGURIDAD. Esta condición es determinante para tomar una decisión de viaje. Puede ser que la oferta sea muy rica en historia, arquitectura y tradiciones, pero si es insegura, pierde su condición de alternativa.
Garantizar seguridad total es imposible, siempre existirá algún trasnochado mental que no entienda el perjuicio que sus actos le causan a sí mismo, a su familia y a su ciudad. El factor educativo y cultural es esencial. Las escuelas, colegios y universidades deben promover el amor por la localidad, el conocimiento de su historia y lo que puede ofrecer a los turistas. Las autoridades deben sostener la promoción y difusión de eventos, la creación de lugares de esparcimiento y diversión, el flujo constante de información, etc.
Generalmente el turista programa su estadía, en muchos casos llega a su destino con información sobre los lugares que desea recorrer, vías de comunicación, transporte, gastronomía y precios. Otro tipo de turistas, generalmente jóvenes, viajan sin mayor planificación y seguros que encontrarán las facetas divertidas e interesantes de cada ciudad en el transcurrir de la visita. Esto puede variar de acuerdo al tipo de persona, pero lo que es invariable es que cada turista -de alguna manera u otra- accede a un medio de comunicación, aunque sea de una forma escueta, para conocer lo que pasa en la localidad.
En nuestro país, basta prender la TV, encender el radio o abrir un diario y salpica sangre. Muchos medios de comunicación están destinando un gran porcentaje de sus espacios para presentar con asombroso detalle la crónica roja que se registra a diario. Vemos, escuchamos y leemos casos de asesinatos en diferentes modalidades, suicidios, torturas, asaltos, robos, ajustes de cuentas y demás variables del crimen nacional. Sin duda, el país está atravesando una crisis de seguridad interna que ha generado reacciones de todo tipo, convocando a marchas, plantones, quejas y huelgas de hambre lideradas por los ciudadanos afectados. El Gobierno por su parte ha reaccionado con estrategias políticas y prácticas que ojalá den los resultados que todos esperamos.
Pero, ¿es necesario presentar la crónica roja con tanto detalle y protagonismo? ¿La intensión real es crear conciencia del abrumador acecho de la delincuencia? Por tratar de presentar la realidad tal cual es ¿no estaremos hipotecando el desarrollo turístico y creando un problema aun mayor?
Quizá los medios de comunicación puedan trasladar su aporte a la comunidad de otra manera, en vez de presentar crónicas sangrientas de hechos consumados, poner a disposición sus equipos para monitorear y capturar a los causantes del terror en las calles. Quizá puedan reemplazar al menos parte de los segmentos de crónica roja, con espacios de información turística. Pero, ¿hay suficiente generación de información turística para presentar? … y así seguiremos preguntándonos muchas cosas que nos llevaran a un espiral sin fin.
En definitiva, el partido se gana jugándolo en equipo. Si queremos ver ciudades prósperas, inundadas de turistas ávidos de recorrerlas y disfrutarlas, tenemos que trabajar en equipo hacia un objetivo común. ¿Estamos dispuestos?
Matrimonio
En la Hacienda Chillo Compañía, ubicada a las afueras de Quito, se realizó la boda entre Diego Cobo y Ana Carolina Vela. Los invitados de los novios disfrutaron de la recepción en el mismo lugar.