En Argentina es el baile más respetado y famoso, que por cierto me fascina ver. Quienes lo saben bailar se mueven con una gracia y encanto únicos, son dueños de la pista, de la música, de la magia del movimiento.
Pero en Ecuador el tango tiene otro significado, un dulce significado. Cuando nos preguntan: ¿te gusta el tango? Decimos SI, y luego nos preguntan ¿de chocolate blanco o de chocolate negro?; así es, el tango en Ecuador es una golosina que consiste en dos galletas de dulce unidas por una crema blanca y bañadas en chocolate de los colores antes mencionados.
Delicioso al máximo, el sabor amargo y dulce del chocolate y el crujir de las galletas, debo decir con total honestidad que es mi golosina favorita.
Hace ya algún tiempo cada vez que mis hijos compran sus golosinas en las tiendas cercanas me traen un tango sin que yo se los pida. Así, debo decir con orgullo que he llegado a tener tres tangos a la vez – uno por cada hijo-. Y aquí todos se preguntarán ¿Qué tiene de especial eso? Pues no lo había notado hasta el día en que luego de recibir dichos “trofeos” me miré al espejo y tenía una gran sonrisa dibujada en mi rostro.
Aquel tango obsequiado por uno de mis hijos me dice que pensó en mí, que decidió compartir conmigo sus preciadas golosinas, que quiso agradarme, que sabiendo lo mucho que me gusta de seguro se ganaría un beso y un gran ¡gracias!. Me dice que quiso hacerme feliz con su detalle, ese tango me dice que mis hijos comparten conmigo, que tenemos una conexión, que en estos tiempos de tanto distanciamiento padres – hijos los míos quieren acercarse y me dice también que me aman tanto como para sacrificar una golosina de ellos para poder comprar una para mí para sacarme una sonrisa.
Y a usted ¿le ocurre igual?
No le pregunto si le gusta el tango o si le han regalado uno. Tal vez no sea un tango sino su golosina favorita, su cola favorita, su película esperada, aquello que mencionó que le gustaría tener o ver y no se fijó que su hijo, su esposo, sus amigos, sus alumnos, su vecina estaban oyendo -porque siempre creemos que nadie nos pone atención- y de repente le dan aquello que no esperaba recibir. Y usted recibió con un simple: gracias. O tal vez con un más simple aun: déjalo ahí.No haga eso nunca más, al contrario en ese momento deténgase a pensar que no importa el tamaño, el costo o el momento sino que ¡esa persona pensó en usted!; deje la computadora, la cocina, el libro, la escoba, el estetoscopio o lo que sea que esté haciendo y mire a los ojos a esa persona, agradézcale de corazón su buena intención y si es posible dele un beso -ojo digo si es posible, cuidado y si es su vecino el que la ayudó y usted lo besa creará tremendo lío-.
Invierta los papeles: recuerde que es aquello que sus seres queridos desean o les gusta y hágaselos llegar con una sonrisa que diga: ¡lo compré pensando en ti!
Por mi parte soy feliz de recibir tangos a diario muchas veces o de vez en cuando, ellos me hacen sentir poderosa en amor, me hacen sonreír cada vez que uno de mis hijos me dice “Tenga mami su tango que tanto le gusta” .Y no sospechan tal vez que más allá de su dulce sabor lo que prefiero es su significado de amor.
Por mi parte respondo igual y se forma una cadena de favores -como la película- y trato de recordar que fue lo que me dijeron que querían comer hoy, qué juego nuevo mencionaron, qué día tienen partido de fútbol para tener impecable el uniforme.
¿Nota usted ahora el poder de un tango?
¿Ya recibió el suyo hoy? Agradézcalo entonces.
Y Usted: ¿Ya regaló un “TANGO” hoy?
Matrimonio
En los salones del Club Sociedad Unión se llevaron a cabo tanto la ceremonia civil como la recepción del matrimonio entre Laura Díaz y Luis García.