Vienen más impuestos | Vistazo

Vienen más impuestos

Opinión, Alberto Acosta-Burneo

Alberto Acosta-Burneo

Vienen más impuestos

Jueves, 17 de Agosto de 2017 - 11:28
El nuevo gobierno presentó su proforma presupuestaria para este año y su visión para los próximos cuatro. Queda claro que aplicará la política del “tarjeteo”: evitar reducir el gasto público recurriendo a más endeudamiento.
 
El financiamiento permitirá seguir gastando por sobre el nivel sostenible de largo plazo, pero estemos claros que es una estrategia de vida corta. Conforme las opciones de financiamiento se vayan secando, aumentará la presión para buscar nuevas fuentes de ingresos.
 
El terreno se está preparando cuidadosamente. El primer paso ha sido convocar a múltiples sectores de la sociedad para construir una agenda conjunta en la que “todos debemos poner de nuestra parte”.
 
No nos engañemos, en esas mesas no se discuten los beneficios que cada sector requiere para progresar (reducción de anticipo de impuesto a la renta, eliminación de ley de plusvalía o dinero electrónico a la banca privada). Su verdadero propósito es responder quién va a pagar la cuenta del excesivo gasto público.
 
Antes de que termine el año, estaremos enfrascados en la discusión de una nueva reforma tributaria que vendrá disfrazada de progresismo y equidad. Las autoridades llevarán a la práctica su visión de la corresponsabilidad: que quienes ganaron mucho en la última década, paguen ahora más impuestos.
 
Este tipo de políticas se basan en la creencia popular de que la producción es un proceso separado de la distribución de las riquezas que esta genera.
 
Expliquemos: los réditos de la producción les corresponden a los emprendedores que decidieron arriesgar sus capitales. Si el gobierno decide apropiarse de una parte significativa de la producción vía impuestos más elevados, sus propietarios preferirán no invertir el capital para no transferirlo al gobierno.
 
Los impuestos confiscatorios no afectan solamente a quienes los tienen que pagar (“los ricos”), sino a toda la sociedad, ya que reducen el ritmo de acumulación de capital de los sectores más eficientes.
 
Los emprendedores afectados disminuyen la inversión en nuevas instalaciones, equipos y ampliación de la capacidad productiva. Como consecuencia, se estanca la cantidad de capital invertido por trabajador, afectando el crecimiento de la productividad del trabajo y el potencial de incremento salarial.
 
Por otro lado, las grandes empresas pueden relajarse a sabiendas que la política tributaria impedirá que aparezcan nuevos competidores. Los elevados impuestos no permitirán a los emprendedores emergentes acumular capital como para ingresar a las “grandes ligas” empresariales.
 
Los privilegiados del sistema impositivo se vuelven rígidos y poco innovadores, perjudicando como de costumbre a los consumidores.
 
Invito a todos aquellos que participan en las mesas de diálogo y al gobierno a dejar de lado los intereses creados de corto plazo y preocuparse por el bienestar de la sociedad en el largo plazo.
 
Recordemos que el intervencionismo estatal termina cuando se agotan las rentas generadas por todos los emprendedores. En vez de crear más impuestos, limiten el gasto público. ¡Que esta sea una oportunidad para sentar las bases para la construcción de una sociedad próspera!