Un fármaco para el asma aporta esperanzas a los enfermos de parkinson | Vistazo

Un fármaco para el asma aporta esperanzas a los enfermos de parkinson

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Un fármaco para el asma aporta esperanzas a los enfermos de parkinson

Redacción Domingo, 03 de Septiembre de 2017 - 17:37
Un fármaco ampliamente utilizado para el tratamiento del asma, el popular salbutamol (o Ventolin), puede abrir la vía a prevenir el parkinson y a mejorar su tratamiento, según una investigación liderada por la Escuela de Medicina de Harvard (EE.UU.) publicada en la revista Science. Los autores del trabajo han demostrado que el fármaco contrarresta una proteína llamada alfa-sinucleína, que está considerada como la principal sospechosa de causar y hacer progresar la enfermedad.
 
En otra investigación presentada, científicos de la Universidad de Kioto (Japón) han obtenido neuronas a partir de células madre en laboratorio y las han implantado con éxito en el cerebro de macacos cangrejeros, una especie de primates del Sudeste Asiático. Según los resultados publicados en Nature, el tratamiento ha aliviado síntomas de la enfermedad y no ha causado ningún efecto secundario significativo en los dos años posteriores a la intervención. En este caso, se ha restaurado un neurotransmisor llamado dopamina, cuyo déficit causa los síntomas más característicos del parkinson, como movimientos involuntarios.
 
Ambas investigaciones sientan las bases para ensayar los tratamientos en pacientes. “Esperamos poder iniciar un ensayo clínico a finales del 2018”, declara por correo electrónico Jun Takahashi, director de la investigación basada en células madre.
 
También Clemens Scherzer, director de la investigación basada en fármacos, declara que “estamos trabajando de cara a realizar ensayos clínicos”, aunque sin precisar cuándo se iniciarán.
 
“Son investigaciones complementarias que se centran en las dos moléculas principales involucradas en la enfermedad”, destaca Maria Josep Martí, coordinadora de la unidad de parkinson del hospital Clínic de Barcelona. Actuar sobre la alfa-sinucleína podría frenar la progresión de la dolencia “si se confirma la hipótesis de que esta proteína es responsable de dicha progresión”. Actuar sobre la dopamina con implantes neuronales podría mejorar el control de sus síntomas. Pero Martí advierte que aún es demasiado pronto para saber si estas terapias serán eficaces y seguras.
 
El tratamiento del parkinson se ha basado en los últimos 50 años en restituir la dopamina en el cerebro con el fármaco levodopa, un avance que cambió la vida de los pacientes y que recibió el premio Nobel de Medicina en el 2000. Sin embargo, el parkinson progresa incluso en personas tratadas con levodopa y el déficit de dopamina no explica todos sus síntomas. Estas observaciones sugieren que las alteraciones de la dopamina no son la causa del parkinson sino una de sus consecuencias.
 
El descubrimiento de que la mayoría de pacientes presentan acumulaciones anómalas de alfa-sinucleína en el cerebro ha sugerido que esta proteína sí podría ser una causa. Además, en las familias donde se concentran más casos de parkinson, se han identificado alteraciones genéticas que provocan un exceso de alfa-sinucleína. Esto ha llevado a compañías farmacéuticas a buscar moléculas para eliminar la alfa-sinucleína del cerebro, según publicó La Vanguardia en su portal.
 
Los investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard han optado por una estrategia distinta y han buscado fármacos, no que eliminen la alfa-sinucleína cuando ya se ha acumulado, sino que impidan que se acumule desde el principio. Estos fármacos, argumentan, podrían ser útiles para evitar que la enfermedad progrese desde el momento en que se diagnostica.
 
Para buscarlos, han analizado más de 1.100 medicamentos ya aprobados para otras dolencias para ver si alguno de ellos tiene algún efecto sobre la alfa-sinucleína. Han descubierto que los llamados agonistas del receptor beta-2 adrenérgico contrarrestan esta proteína. El más popular de ellos es el salbutamol que se receta para el asma.
 
Tras revisar datos de cuatro millones de personas de Noruega en una colaboración con la Universidad de Bergen, los investigadores han calculado que el riesgo de sufrir parkinson es un 34% más bajo entre quienes se medican con salbutamol que en el resto de la población. Por el contrario, quienes toman propanolol, que tiene el efecto opuesto sobre la alfa-sinucleína, tienen un riesgo el doble de alto.
 
“Si a partir de estas observaciones se consigue frenar la progresión de la enfermedad, también merecería un premio Nobel. Pero habrá que realizar ensayos clínicos para comprobar hasta qué punto esta estrategia es útil para los pacientes”, declara Oriol de Fàbregues, investigador clínico especialista en parkinson del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR).