A reducir el "colesterol malo" más de lo que se pensaba | Vistazo

A reducir el "colesterol malo" más de lo que se pensaba

Vida moderna

A reducir el "colesterol malo" más de lo que se pensaba

Pilar Ortiz / [email protected] Lunes, 09 de Marzo de 2015 - 11:37

Ya sabíamos que el colesterol malo o LDL se debía mantener bajo para evitar daños en las arterias, lo nuevo es que para reducir el riesgo de infartos, muchas personas deberían bajarlo más de lo que se pensaba.

Controlar las calorías y hacer ejercicio siguen siendo los consejos básicos para mantener la salud. Sin embargo, a veces no son suficientes. Muchos pacientes, pese a mantener una dieta estricta y practicar disciplinadamente una rutina de ejercicios, comprueban que sus niveles de colesterol no ceden, sobre todo los del temido “colesterol malo” o LDL.

Un estudio llamado Improve it aporta nuevas luces sobre los niveles de LDL recomendados y cómo lograrlos. El doctor Leopoldo Pérez de Isla, cardiólogo español y jefe de la Unidad de Imagen Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos en Madrid, presentó a sus colegas ecuatorianos las novedades que surgen a partir de este estudio. La investigación buscaba determinar si bajando los valores de LDL a menos de 70 mg/dl se conseguía una mayor reducción de infartos y eventos cardiovasculares. El estudio que analizó 18.144 pacientes con alto riesgo de síndrome coronario agudo, durante seis años, comparó los resultados entre pacientes que solo recibieron simvastatina (una estatina: el tipo de fármaco más usado para bajar el LDL) y otro grupo que recibió una terapia combinada de simvastatina y ezetimibe (otro fármaco).

¿Qué es lo que cambia después de este nuevo estudio en cuanto al control del colesterol?
Antes, para tratar de bajar los niveles de colesterol LDL, solo teníamos un grupo de fármacos que eran las estatinas, las cuales son muy buenas pero tienen una serie de limitaciones: hay pacientes que presentan efectos secundarios, otros que no las toleran, pero la principal limitación que tienen es que no logran bajar lo suficiente el nivel de colesterol LDL. Ahora, gracias al estudio, sabemos que hay otro fármaco que es ezitimibe, que ha demostrado que consigue reducir un 25 por ciento más el colesterol LDL, de forma segura y sin producir ningún efecto secundario. Lo importante es que no solo reduce los niveles de LDL sino también los infartos y los eventos cerebrovasculares, lo que se traduce en más y mejores años de vida. Además de las implicaciones desde el punto de vista socio sanitario, que son una reducción muy importante en los costos de atención a pacientes.

¿Algunos críticos cuestionan que la tasa de disminución de infartos en el grupo de estudio no resultó muy significativa?
Es que en este estudio se empleó el fármaco en pacientes que ya tenían el colesterol LDL muy bajo y se lo bajó más todavía. Para explicarlo con un ejemplo: si se prueba un detergente en ropa muy sucia se notará más que funciona muy bien, pero si se lo prueba con ropa casi limpia se notará menos. El estudio se realizó con ropa casi limpia podríamos decir para mantener la comparación. El objetivo de la investigación era demostrar que esa disminución de LDL más intensa era mejor y más segura. Se quiso bajarlo al extremo para ver qué pasaba, antes no se había explorado esa posibilidad. Y lo que quedó demostrado es que el fármaco es seguro y muy eficaz.

El estudio muestra la eficacia de la terapia combinada de las estatinas (simvastatina) con ezetimibe, ¿cuál es la diferencia en los mecanismos de acción de cada uno de estos medicamentos?
Muy sencillo. Las estatinas frenan la fabricación del colesterol en el hígado y el ezetimibe bloquea la secreción de colesterol desde el intestino hacia dentro del organismo. Son dos mecanismos complementarios, no actúan en el mismo sitio. La asociación es muy buena porque si tú bloqueas uno de ellos, el organismo intenta volver a “su normalidad” en sus niveles de colesterol, pero si se bloquean los dos, se lleva al organismo a tener que “resetearse” en un nivel más bajo de colesterol.

Pero, ¿qué pasa si se reduce demasiado el colesterol LDL?
Pues, ¡qué suerte! Un recién nacido tiene un colesterol LDL de 35 o 40 y no le pasa nada. Nadie se está desarrollando más que un recién nacido y si puede hacerlo bien con ese nivel de colesterol, quiere decir que no hay ningún problema. La alarma surgía antes porque en la membrana de nuestras células hay colesterol y había quien pensaba que bajándolo mucho iba a haber algún problema.

Para una persona diabética o con insuficiencia renal, o para alguien que ya ha sufrido un infarto o un evento cardiovascular el nivel de colesterol LDL debe estar bajo los 70 miligramos por decilitro. Por múltiples estudios ahora sabemos que bajo ese punto de corte la placa de colesterol empieza a disolverse, a desaparecer.

Hay una subclasificación dentro del colesterol LDL entre partículas grandes y pequeñas, ¿qué determinan?
Las pequeñas son mucho peores, afectan más a la pared de la arteria porque por su estructura molecular son capaces de introducirse dentro de la arteria y dañarla más, envejecerla precozmente, pero no solo se dividen en grandes y pequeñas, hay otras moléculas como la lipoproteína (a) que también sabemos que hace daño.

Las moléculas pequeñas de LDL están muy presentes en diabéticos y en pacientes con síndrome metabólico, quienes tienen alteraciones de los lípidos (grasas) en la sangre aunque no muestran colesterol LDL muy elevado en los exámenes. Si se estudia más a fondo se encontrará que estos pacientes tienen un gran porcentaje de las moléculas pequeñas de grasa. Como en la actualidad no hay fármacos específicos para reducir las moléculas pequeñas del LDL, lo que hay que hacer es bajar el LDL.

Existen críticas respecto a que se receta mucha medicación para el colesterol a personas que realmente no la necesitan…
Nunca se debe prescribir una medicación a quien no la necesita. Lo que sucede es que los médicos nunca nos guiamos únicamente por los niveles de colesterol LDL para recetar medicación, para hacerlo tenemos unas ecuaciones, una serie de tablas, que en función de edad, sexo, de si es fumador o no, del nivel de presión arterial, del nivel del colesterol total y del HDL, permiten determinar quién necesita medicación y quién no. Puede haber una persona que no tenga los niveles de colesterol muy elevados, pero si es diabético, hipertenso y fumador hay que recetarle medicación para bajarlo, mientras otra persona con la misma cifra de colesterol LDL pero que no fuma, no es hipertenso y tiene niveles normales de presión arterial probablemente no requiera medicación.

Algo con lo que me gusta luchar es contra la palabra “normal” que aparece en los resultados de laboratorio para determinar los niveles de colesterol en los análisis de sangre.

¿No hay un “normal” para todo el mundo?
Cuando una persona recoge el papel con los resultados de su análisis de sangre lee: “normal entre tanto y tanto” y eso no es cierto. Desde mi punto de vista, esa recomendación no es correcta porque cada persona tiene un nivel aceptable de colesterol LDL diferente. Por ejemplo: si alguien ya ha tenido un infarto, se hace un examen de sangre, ve los resultados impresos que le dicen que está dentro de los rangos normales (según el laboratorio) va a cuestionar a su médico y la necesidad de tomar un medicamento, que sí lo necesita.