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Perfección que desgasta

Vida moderna

Perfección que desgasta

Luis Medina | [email protected] Lunes, 09 de Mayo de 2016 - 16:54

Buscar la perfección y nada menos que la perfección lo pone en riesgo. El burnout acecha a las mentalidades perfeccionistas.

No intente ser perfecto. Los esfuerzos por hacer que todo siempre salga según espera, sin ningún error, por mínimo que este sea, pueden jugar en su contra. En algunos casos son capaces de sabotear su trabajo, conduciéndolo a fatiga crónica, ineficacia y negación de los errores cometidos. En otros, pueden enfermarlo. El perfeccionismo está vinculado al síndrome de desgaste profesional, mejor conocido como burnout. Así lo ha determinado un metaestudio publicado en 2015 por académicos de Reino Unido, quienes analizaron los resultados de 43 investigaciones previas sobre el tema, realizadas a lo largo de los últimos 20 años. Sus conclusiones, presentadas en la revista académica Personality and Social Psychology Review, ubican al perfeccionismo como un “rasgo en gran medida destructivo”.

El peligro resultante de conformarse con nada menos que la perfección acecha a estudiantes, trabajadores y deportistas. Según los responsables del informe, Andrew Hill y Thomas Curran, de las universidades de York St. John y Bath respectivamente, todos estos grupos corren el riesgo de “quemarse” cuando pretenden ser perfectos. Y el burnout, advierten los es pecialistas, es una amenaza con consecuencias adversas graves a nivel psicológico y físico.


El perfeccionismo puede ser un camino al “burnout”, también
conocido como síndrome de agotamiento profesional.
Este malestar puede atraer varias enfermedades.

Este desgaste es un síndrome psicosocial que está asociado a dificultades motivacionales, psicológicas y de rendimiento, detalla la investigación de Hill y Curran. Según los registros de la Clínica Mayo, de Estados Unidos, las consecuencias del burnout pueden incluir estrés excesivo, fatiga, insomnio, depresión, ansiedad y alcoholismo. En casos extremos, añade la información médica, otras consecuencias pueden ser susceptibilidad a enfermarse, molestias cardiacas y hasta accidentes cerebrovasculares. Cuando no está bajo control, el perfeccionismo tiene la capacidad de trazar el camino hacia todas estas complicaciones.

EXPECTATIVAS IRREALES

¿Pero cuándo puede decirse que la búsqueda de la perfección está bajo control? El Centro de Desarrollo Personal y Académico de la Universidad de Harvard informa que muchas personas transforman sus altas expectativas en un tipo de perfeccionismo negativo. Este último, aclara la información, ocurre cuando las expectativas son “irrealmente altas”, al punto que interfieren con la habilidad de la persona de cumplir con la tarea. En una mentalidad perfeccionista de este tipo, “no importa la calidad del esfuerzo ni la calidad del producto final, la persona siempre termina sintiéndose insatisfecha”.

En el miedo a la insatisfacción con el trabajo realizado radica el vínculo con el desgaste. Hill argumenta que las preocupaciones perfeccionistas generan miedos y dudas sobre el desempeño personal. Esto, continúa el investigador, genera un estrés que puede conducir al burnout, cuando “la persona se vuelve cínica y deja de preocu parse”. Además, agrega Hill, también pueden resultar afectadas las relaciones personales y hacer que al individuo le resulte difícil hacerle frente a las adversidades, “porque cada error es visto como una catástrofe”.


Para una mentalidad perfeccionista negativa, solo lo “perfecto” sirve. Todo
lo demás es considerado mediocre. Investigaciones advierten que las
expectativas irreales pueden derivar en problemas emocionales y físicos.

La investigación manifiesta que, aunque atletas y estudiantes comparten el riesgo de desarrollar preocupaciones perfeccionistas, son los trabajadores los que mayor posibilidad tienen de que estas deriven en burnout. “Posiblemente, porque en el deporte y en la educación existe más apoyo social y hay objetivos definidos claramente”. Es decir, un alumno puede recibir una alta calificación como recompensa a su trabajo duro y un tenista puede ganar un partido importante, pero un desempeño estelar en el trabajo –aunque signifique esfuerzo y sacrificio– puede no ser reconocido o recompensado. La frustración resultante podría contribuir a desarrollar cinismo y desgaste.

ASPECTO POSITIVO

A pesar de toda su carga negativa, los estudios sobre el tema también establecen que el esfuerzo para ser perfeccionista puede tener una arista saludable. La investigación de Hill y Curran, por ejemplo, explica que una visión positiva del perfeccionismo apunta a quienes tienen tendencia a querer mejorar y tener altos estándares de rendimiento personal. La perspectiva negativa está más vinculada con la preocupación de cometer errores, el miedo a ser evaluado negativamente por la sociedad, los sentimientos de discrepancia entre las expectativas y la realidad y las reacciones negativas ante la imperfección.

Un reporte desarrollado por Joachim Stoeber y Kathleen Otto, de las universidades de Kent (Reino Unido) y Leipzig (Alemania) respectivamente, recoge que hay diferentes escenarios en los que el perfeccionismo puede ser considerado como beneficioso. Uno de ellos es cuando se trata de cumplir con estándares personales, organizacionales, o cuando se intenta mejorar un aspecto personal. El documento señala que los perfeccionistas pueden ser más conscientes de sus acciones, más enfocados y perseverantes. En el caso de estudiantes que hacen esfuerzos por mejorar su rendimiento, por ejemplo, se ha notado que tienen mejores resultados académicos, planean estudiar durante más tiempo y la percepción de sus propias habilidades es más alta.

Otro estudio desarrollado por Stoeber, donde analiza la relación entre deportistas y perfeccionismo, menciona que la búsqueda de la perfección es una característica fácil de encontrar en los atletas. Antes de definirla como completamente negativa, sostiene, hay que pensar en que es multidimensional. Asimismo, agrega que los esfuerzos perfeccionistas tienen efectos positivos relacionados con la confianza de los atletas en ellos mismos, sus esperanzas de tener éxito, su capacidad de enfocarse en sus metas y su desempeño en el entrenamiento y en las competencias.