Una política catastrófica | Vistazo

Una política catastrófica

Opinión, Alberto Acosta-Burneo

Alberto Acosta-Burneo

Una política catastrófica

Jueves, 23 de Noviembre de 2017 - 16:17
A través del nuevo proyecto económico urgente, el gobierno de Moreno ratificó la intención de su predecesor de impulsar el dinero electrónico a cualquier precio. La variante es que el dinero electrónico dejará de ser provisto por el Banco Central y que, por ahora, pasará a ser solamente un medio de pago en el sistema financiero. Esta transformación en billetera electrónica, reducirá la desconfianza ciudadana frente a una emisión sin respaldo, por parte del Banco Central, para financiar gasto público como cuando existía el Sucre.
 
Ahora, el gobierno desea crear un impuesto al retiro de efectivo del sistema financiero justificando que servirá para luchar contra enfermedades catastróficas. Pero lo realmente catastrófico, será esta política monetaria impulsada por el desequilibrio fiscal. Veamos porqué.
 
La población confía sus recursos a las instituciones financieras porque tiene la certeza de que éstas se lo devolverán, sin recargos ni explicaciones, cuando lo soliciten. Con el cambio propuesto, quienes retiren un acumulado mayor al límite propuesto por el gobierno tendrán que pagar un recargo de entre 0,5 y dos por ciento. Este nuevo impuesto provocará que el dinero depositado en una institución financiera valga menos que una cantidad equivalente en efectivo. Se desincentivarán los depósitos y aumentará el atractivo de tener efectivo.
 
Con esta política, el gobierno demuestra que es capaz de tropezar con la misma piedra dos veces. El mismo error lo cometió con el Impuesto a la Salida de Divisas al pensar que los capitales ingresarían al país a pesar de tener que pagar un cinco por ciento a su salida. Así como el Impuesto a la Salida de Divisas ha funcionado como barrera al ingreso de capitales, el Impuesto al Retiro de Efectivo será una barrera al depósito de efectivo en el sistema financiero.
 
Existe experiencia previa negativa. En Ecuador, en 1999 empezó a cobrarse el Impuesto a la Circulación de Capitales de uno por ciento del monto depositado. El resultado: desaceleración en los depósitos a 11 por ciento interanual, cuando el año previo éstos se expandieron en 20 por ciento. Es claro que existieron otros factores que influenciaron este resultado, pero el impuesto al depósito aceleró el proceso.
 
Otro caso sucedió en Estados Unidos en donde estuvo vigente un impuesto de centavos por cheque entre 1932 a 1934. El resultado fue un aumento en la demanda de efectivo en relación a los depósitos. La desbancarización agravó la delicada situación del sistema financiero norteamericano de la época y contribuyó a la contracción monetaria.
 
Dos errores no hacen un acierto. Es verdad que un mayor uso del sistema financiero en las transacciones comerciales, reduce la demanda de efectivo (que se sustituye por pagos electrónicos o cheques). Pero cuando un gobierno se obsesiona con forzar el uso de medios de pago electrónicos, solo consigue generar incertidumbre. ¿Cómo evitar que, cuando ya confiemos en la billetera electrónica, una nueva reforma legal le devuelva al Banco Central la capacidad de emitir sin respaldo? ¿Desconoce el gobierno que inflar la cantidad de dinero no nos vuelve más ricos si no aumentan los bienes que podemos comprar? ¿O es que el gobierno quiere financiar el gasto público a través de emisión de dinero sin respaldo? Solo el tiempo lo dirá.