¡Superemos los prejuicios! | Vistazo

¡Superemos los prejuicios!

Opinión, Alberto Acosta-Burneo

Alberto Acosta-Burneo

¡Superemos los prejuicios!

Jueves, 11 de Enero de 2018 - 13:30
La ley de “Reactivación Económica” propuesta por Lenín Moreno tiene un sustento cargado de ideología que le impide ver la realidad. El gobierno justifica el incremento del impuesto a la renta a las empresas grandes y medianas asegurando que no habrá afectación porque estas no son las mayores generadoras de empleo. Creen que para reactivar la economía es suficiente con impulsar solamente a las micro y pequeñas empresas que, junto con el sector informal, generan 7 de cada 10 empleos. Pero la realidad es otra.
 
En la práctica, las microempresas generan apenas 24 por ciento del empleo adecuado y las empresas pequeñas 18 por ciento (INEC 2014). Son las grandes y medianas empresas las mayores generadoras de empleo con 58 por ciento del total. ¿Miente el gobierno? No, lo que hace es incorporar al cálculo oficial al sector informal. Esto no sería un problema si la ley de “Reactivación Económica” también estuviera dedicada a ese sector, pero el peso de esta ley recae exclusivamente sobre la actividad formal.
 
Este manoseo de conceptos provoca que el nuevo cuerpo legal nazca con información errónea. Con un incremento impositivo a las mayores generadoras de empleo formal, ¿cómo se puede esperar que haya una reactivación económica? Lo que empieza mal, termina mal.
 
La Ley de “Reactivación Económica” castiga la eficiencia al incrementar los impuestos a las empresas más grandes y castiga la inversión al reducir los beneficios tributarios vigentes cuando se reinvierten las utilidades. Cuando suben los costos de producción, hay empresas que no pueden seguir en el mercado y deben cerrar o cambiar de actividad. Se reduce la oferta. Al final del día, el costo de esta política lo tenemos que asumir los consumidores vía mayores precios.
 
La solución no es eliminar de la ley los incentivos ni beneficios a las pequeñas y micro empresas. Lo que se requiere es que la política pública se construya sobre un conocimiento mínimo de la realidad económica y no sobre prejuicios ideológicos.
 
Si realmente queremos reactivar la economía, es necesario ayudar al aparato productivo a reducir sus costos de producción para que pueda ser más competitivo. Los impuestos a la producción deberían disminuirse para todas las empresas sin distinción de tamaño para que todas sean capaces de incrementar sus ventas y generar nuevos empleos.
 
A los ciudadanos no les importa si un trabajo fue creado por una multinacional o por una microempresa, lo que les interesa es que se generen más empleos. ¿Para qué crear estas distinciones arbitrarias al dividir a los productores entre castigados con mayores impuestos y beneficiarios de incentivos tributarios?
 
Mientras no se tomen correctivos, el empleo adecuado continuará deprimido. A septiembre de 2017 apenas 48 de cada 100 ecuatorianos laboralmente activos tuvieron un empleo adecuado, antes de la crisis eran 58 de cada 100. Dejemos de lado los prejuicios ideológicos que condenan a los ciudadanos más pobres a quedarse sin empleo y a depender de las dádivas del gobierno vía subsidios y bonos. ¿Qué esperamos para aplicar políticas públicas que devuelvan esos empleos a las familias ecuatorianas?