Simulacros | Vistazo

Simulacros

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Simulacros

Jueves, 23 de Noviembre de 2017 - 13:49
El Ecuador se ha convertido en la república de los simulacros. El más vívido fue organizado por Jaime Nebot, pero hay otros que están pasando de agache gracias al oportunismo político y económico con sus cálculos de trastienda.
 
La excepción confirma la regla y en el circo de tres pistas de la política criolla esta es la incriminación al vicepresidente Jorge Glas de asociarse ilícitamente con Odebrecht para perjudicar al Estado, valor supremo de la revolución ciudadana. De agache pasan los simulacros de la consulta popular y la reactivación de la economía. En ambos sobresale el oportunismo de las élites política y económica, lo cual está conduciendo a resultados mediocres para la sociedad pero de acomodo para algunos.
 
La consulta para rescatar el espíritu de Montecristi falla cuando deja intactos los dos paquetes de enmiendas constitucionales que deformaron ese espíritu. La joya de la consulta es volver a la reelección por una sola vez que se aprobó en referéndum el 2008, pero aún puede terminar como el más estrepitoso simulacro si en el lavabo de la Corte Constitucional se decide mandarlo por el desagüe.
 
También corre el mismo peligro la pregunta de cesar en sus funciones al inoperante Consejo de Participación Ciudadana responsable de que el presidente de la república haya copado las funciones de transparencia, judicial y electoral. Esta es la cara brillante de la pregunta pero el simulacro estaría en que el Consejo Transitorio de Participación Ciudadana con potestad de destituir a funcionarios seleccionados por ese consejo de sesgo partidista será nombrado por la mayoría compacta de Alianza PAIS en la Asamblea de ternas que presente el jefe de Estado.
 
En estas dos preguntas que son la miel de la consulta está acechando lo que sería el simulacro de todos los simulacros, la fractura partidista de Alianza PAIS por la disputa personal entre Lenín Moreno y Rafael Correa que sí es real. Pues resultaría que la fractura aliancista es una simulación aunque la discrepancia personal es verdadera.
 
El gran dividendo destaca en el modelo económico que no solo permanece intacto a pesar de la crisis sino que se lo pretende reforzar con medidas a las que ni Rafael Correa se atrevió como, por ejemplo, la obligatoriedad del dinero electrónico sin excluir al Estado y poniendo un impuesto al retiro de depósitos, el aumento del impuesto a la renta y un alza de aranceles para reemplazar a las sobretasas arancelarias.
 
Todo sobrepuesto a mantener el gasto del Estado clientelar, rector y candidato, sobre un esquema de endeudamiento que hace caso omiso del reconocimiento presidencial de que la deuda ha rebasado el techo que imponen la constitución y la ley pero que se legitima mediante un espurio reglamento.
 
Hasta aquí la parte de Alianza PAIS que no sorprende, pero la de la oposición que se allana a tanto simulacro, buscando retazos por aquí retazos por allá, defraudaría a un mandato popular que fue muy claro y terminante.