¡Si tú ganas, todos ganamos! | Vistazo

¡Si tú ganas, todos ganamos!

Opinión, Alberto Acosta-Burneo

Alberto Acosta-Burneo

¡Si tú ganas, todos ganamos!

Viernes, 06 de Julio de 2018 - 12:31
Durante la discusión de la nueva ley de fomento productivo han proliferado en las redes sociales todo tipo de “cucos”. En una mezcla de marxismo trasnochado con populismo criollo, nos quieren convencer que vivimos en un mundo dicotómico: pobres y ricos, proletarios y capitalistas, virtuosos y viciosos. Aseguran que este conflicto de intereses entre “clases” es irreconciliable. Pero estos argumentos son cuentos producto de la ignorancia del funcionamiento de una economía de mercado. Veamos porqué.
 
MITO: “Cuando aumentan las utilidades de los capitalistas, pierde el resto de la sociedad”. REALIDAD: En una economía de mercado, a pesar de que cada uno busca su propio interés, esto solo se logra satisfaciendo los deseos de los demás. Tanto emprendedores como consumidores se benefician de esta relación. Ejemplifiquemos: las ganancias de un productor de zapatos suben cuando éste satisface mejor las necesidades de sus clientes (por precio y calidad).
 
MITO: “A los capitalistas no les importa lo que quieren los ciudadanos”. REALIDAD: Aunque los empresarios parecen “estar a cargo” en una economía de mercado, no pueden hacer lo que les dé la gana, sino lo que demandan los clientes. Cada dólar que un consumidor gasta es una muestra de aprobación al producto o servicio ofertado. Si un emprendedor decide producir algo que no sirve a los consumidores, no tendrá compradores y saldrá del mercado. Por ejemplo, si ese productor decide ofertar un zapato con materiales de mala calidad y poco diseño, no tendrá clientes.
 
MITO: “Las grandes empresas tienen garantizada su permanencia en el mercado”. REALIDAD: En ausencia de barreras creadas por el gobierno (para proteger a grupos de interés), en cualquier momento puede ingresar un nuevo emprendedor a proveer un método más eficiente de satisfacer a los consumidores. Recordemos el ejemplo de Blackberry que, luego de ser una empresa líder en la fabricación de celulares, terminó fracasando estrepitosamente por falta de innovación.
 
MITO: “Los desequilibrios fiscales deben ser pagados subiendo impuestos a las empresas”. REALIDAD: Si se elevan los impuestos a las empresas, suben los costos de producción. Como consecuencia se reduce la oferta y se incrementan los precios de los bienes finales. Los más afectados son quienes tienen menores ingresos y no pueden pagar esos precios más elevados. Por otro lado, al reducir las ganancias se limita la capacidad de reinversión. Menos inversión significa menos crecimiento. Si una empresa no crece, no puede contratar más empleados ni pagar mejores salarios.
 
Nos guste o no, tanto empresas como ciudadanos dependemos mutuamente. Si a los emprendedores les va bien, a toda la sociedad también. La creación de riqueza a través de la actividad emprendedora es la única vía para mejorar el bienestar en la sociedad, para crear nuevos empleos y aumentar salarios. Bienvenidas las utilidades porque son el motor de la inversión, atraen más competencia e impulsan a los emprendedores a alinearse para servir mejor a los demás. Si tú ganas, todos ganamos.