In-seguridad social | Vistazo

In-seguridad social

Opinión, Alberto Acosta-Burneo

Alberto Acosta-Burneo

In-seguridad social

Jueves, 05 de Octubre de 2017 - 12:02
El estudio reciente de un actuario especialista de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) prendió las alarmas sobre la salud de la seguridad social ecuatoriana. Alerta que, en 2017, existirá un déficit que requerirá que consumamos alrededor de 2.000 millones de dólares de nuestros ahorros en la seguridad social. Concluye que, demantenerse este ritmo de egresos, para el año 2020 ya no tendríamos recursos en el fondo de pensiones. ¿Por qué llegamos a esta situación?
 
La seguridad social es otra de las damnificadas de las políticas populistas que priorizan el corto plazo sobre los intereses de largo plazo. Durante la última década el gobierno amplió la cobertura: extensión de la edad para hijos de trabajadores asegurados, cobertura adicional para cónyuges, etc. Todo esto hubiese estado muy bien si el incremento en costos de estos servicios adicionales se hubiese financiado con nuevas fuentes de ingresos.
 
Por otro lado, el gobierno utilizó a la seguridad social como su “caja chica”. A junio de 2017, el fisco es el principal beneficiario del ahorro de los afiliados por un total de 7.300 millones de dólares. En segundo lugar estamos los afiliados con 6.400 millones en préstamos hipotecarios y 2.600 millones en quirografarios.
 
Adicionalmente, los depósitos que tenía la seguridad social en el BCE también fueron prestados al gobierno aduciendo excedentes de liquidez de la reserva internacional. La estocada final llegó en 2015, cuando los recursos fiscales menguaban, el gobierno eliminó la obligación del fisco de contribuir con 40 por ciento de los gastos de pensiones.
 
Las actuales dudas respecto a la salud de la seguridad social exigen la realización de una auditoría independiente y con participación de algún organismo internacionalmente reconocido (podría ser la misma OIT). Los trabajadores tenemos derecho a conocer cómo se han manejado nuestros recursos y ahorros para la vejez. Aprovechemos esta coyuntura para preguntarnos: ¿Tendremos una pensión digna cuando lleguemos a la vejez? ¿El actual sistema de seguridad social es la mejor opción?
 
La seguridad social ecuatoriana se fundamenta en el principio de que los trabajadores no tenemos la fortaleza moral para cuidar de nuestro futuro, que si nos dejan libres, gastaremos todos nuestros ahorros irresponsablemente. Entonces entrega al gobierno esa tarea de proteger nuestra plata de nuestras malas decisiones. Pero la práctica demuestra que la tutela que ejerce el Estado sobre nuestros ahorros no está libre de malas decisiones de inversión y que sus errores los pagan los más pobres.
 
Tengamos la entereza de devolver a los trabajadores la libertad de arreglar sus asuntos domésticos según su voluntad. Que todo trabajador se asegure, pero permitamos que exista un mercado de fondos de pensiones y de seguros de salud públicos y privados entre los cuales cada ciudadano pueda escoger. Todo esto sin eliminar un esquema de subsidios cruzados para grupos vulnerables. Este cambio implica dejar de tratar a los trabajadores como incapaces de tomar sus propias decisiones. ¿Nos atreveremos a dar este paso revolucionario?