Rumbo al FMI | Vistazo

Rumbo al FMI

Opinión, Alberto Acosta-Burneo

Alberto Acosta-Burneo

Rumbo al FMI

Lunes, 07 de Mayo de 2018 - 15:57
El gobierno ecuatoriano ha desarrollado una peligrosa adicción: gastar alegremente con recursos prestados. Este será el sexto año consecutivo con elevada dependencia al endeudamiento. En 2017 se necesitaron desembolsos por 10 mil millones de dólares y en 2018 se requerirán 9.000 millones de dólares adicionales. ¡La cuarta parte de los ingresos fiscales proviene del endeudamiento! Es una ruta insostenible que requiere correctivos inmediatos.
 
El desafío es mayor considerando que el nivel de endeudamiento es superior al que pensábamos debido a una política de ocultamiento. La Contraloría determinó que en 2016 el nivel real de endeudamiento alcanzó 52,5 por ciento del PIB, superando ampliamente el límite legal del 40 por ciento del PIB vigente a la fecha. Por su parte el FMI desmintió al exmandatario al asegurar que la metodología de cálculo aplicada por el gobierno ecuatoriano difiere de la utilizada por el FMI.
 
En las últimas semanas, el riesgo país del Ecuador ha subido aceleradamente a 620 puntos a pesar de que el precio del petróleo bordea ahora los 70 dólares por barril. ¿Qué está pasando? El FMI lo explica: “estamos preocupados por la acumulación de deuda y hemos recomendado que se tomen acciones para reducir esto”.
 
El problema no está en el nivel de endeudamiento, sino en el costo de servir esa deuda. En 2017, se necesitaron 8.000 millones de dólares para pagar capital e intereses. Este año, el gobierno requerirá 6.000 millones de dólares, superando los presupuestos de salud o educación.
 
¿Cuál es la solución? Como cualquier adicción, hay que entrar en una etapa de desintoxicación gradual. No hay cómo cortar el endeudamiento abruptamente porque provocaría una crisis de iliquidez en la economía. La Asamblea Nacional tendrá que aprobar un incremento en el techo de endeudamiento o una salvedad temporal para que los recursos continúen fluyendo al presupuesto fiscal. Pero esta decisión debe ser fuertemente condicionada a la eficacia de un Plan de Sostenibilidad Fiscal, cuyo cumplimiento debe ser permanentemente monitoreado por la Asamblea, Contraloría y Consejo de Participación Ciudadana previo a la obtención de nuevos desembolsos.
 
Fallar en este compromiso con la austeridad podría costarnos caro. Los correctivos deben adoptarse antes de 2020 cuando empiezan las amortizaciones de los primeros bonos colocados por Correa. El servicio de los bonos soberanos subirá de 1.379 millones en 2019 a 2.800 millones de dólares en 2020. Estos compromisos continuarán escalando alcanzando su máximo en 2027 con 3.969 millones de dólares.
 
Todos los caminos conducen al FMI, pero existen dos maneras de llegar a esa institución. La primera, hacer las tareas previamente y lograr una economía sólida para obtener financiamiento barato y sin condicionalidad. La segunda opción, llegar con desequilibrios graves y comprometernos a una carta de intención a cambio de fondos para un salvataje. Evitemos este segundo escenario aplicando desde hoy un programa sólido de austeridad fiscal antes de que venzan los primeros bonos soberanos en 2020. ¡El tiempo se está acabando!