Regionalismo | Vistazo

Regionalismo

Opinión, Patricia Estupiñán

Patricia Estupiñán

Regionalismo

Jueves, 05 de Octubre de 2017 - 11:14
En defensa desesperada al vicepresidente Jorge Glas, el expresidente Rafael Correa ha recurrido al uso nefasto del regionalismo. Sostuvo que hay una trama “serrana” de odio para perseguir al vicepresidente Glas porque en la Sierra les disgusta el estilo costeño y “consideran (a los costeños) como ‘monos ladrones e ignorantes’”. Su argumento carece de veracidad y lógica, pero además resulta reprochable.
 
El sustento para vincular a Jorge Glas en la trama de Odebrecht proviene de versiones de un delator brasileño, las grabaciones de ese delator con el excontralor Carlos Pólit, costeño, y su tío Jorge Rivera, costeño.
 
José Conceição Santos, quien fuera máximo ejecutivo de la empresa brasileña en Ecuador, explica en las conversaciones grabadas con los dos principales acusados del caso sobre el pago de sobornos para las supuestas gestiones del vicepresidente, gestiones que habrían ocurrido desde que Glas estuvo a cargo del Ministerio de Sectores Estratégicos.
 
El Vicepresidente siempre se ha defendido argumentando que desconocía si su tío había realizado gestiones en su nombre y ha sido contradictorio en cuanto a la relación con su tío. En una primera versión dijo que lo veía a “lo mucho tres veces al año”, en reuniones familiares. Ante la entrega de un pendrive que contiene 184 correos entre él y su tío, donde se detallan desde las gestiones para resolver el plagio de su tesis de ingeniería en la ESPOL hasta asuntos de gobierno, se vio forzado a admitir que sí mantenía una relación más profunda.
 
El pendrive fue entregado a las autoridades judiciales por otro costeño, un hombre de confianza del tío del vicepresidente Ricardo Rivera, a quien éste le habría pedido que borrara todo trazo
electrónico de la relación entre los dos.
 
Probada la ausencia de verdad sobre la relación entre Rivera y Glas, la lógica determina que las gestiones por las cuales pagó Odebrecht y de las cuales existen transferencias a cuentas de Rivera sí ocurrieron.
 
Después de haber sido expulsada en 2008 por las fallas en la central hidroeléctrica San Francisco, Odebrecht no solo que renegoció las multas, las sentencias judiciales, los informes de Contraloría en su contra, sino que obtuvo contratos adicionales por más de 1.500 millones de dólares.
 
Dichos contratos, ha dicho el delator, pudieron lograrse al pagar para conocer las bases anticipadamente, ajustarlas y tener ventajas insuperables sobre sus competidores, y luego en la realización de las obras, informes favorables sobre su perfecta ejecución. Aun si no hay “pruebas” de que el vicepresidente Glas recibió dinero, como él repite, es evidente que las gestiones de Rivera fueron determinantes para las ventajas de Odebrecht.
 
Por todos estos indicios, a la Fiscalía no le quedó alternativa y tuvo que vincular a Glas al caso, y la Procuraduría ha planteado una acusación particular, donde traza la ruta del dinero de los
sobornos. El Procurador es costeño.
 
La vinculación de Glas, por lo tanto, no es el resultado de un prejuicio serrano sino de evidencias claves. Consecuentemente, el argumento de defensa por parte del expresidente Correa es reprochable, pero además es inconsistente con las tesis que él mismo defendió cuando estuvo en el poder, de amor a la Patria y de ser parte de la Patria Grande. Su inconsistencia solo revela que su verdadero motor es el poder y que para defenderlo no tiene límites.