Presidencialismo | Vistazo

Presidencialismo

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Presidencialismo

Jueves, 07 de Diciembre de 2017 - 13:44
El presidencialismo repudiado hasta la náusea por la partidocracia criolla, que usó, gozó y abusó de presidentes débiles sometidos a los caciques de la legislatura, y ejercido sin límites por el tirano Rafael Correa, que gracias a su ejercicio extraconstitucional implantó la dictadura civil más larga de la historia, está demostrando con Lenín Moreno –este presidencialismo– las virtudes constitucionales por las que ha estabilizado a las más importantes democracias.
 
Gracias al modelo presidencial, constitucional y apropiadamente aplicado, se ha podido concretar la consulta popular por encima del silencio boicoteador de la Corte Constitucional con sus pérfidos amicus curiae, y de la inacción existencial de un Consejo de Participación Ciudadana que tramó dejar en acefalía al Consejo Nacional Electoral para que la consulta se postergue.
 
Pero algo mucho más importante revela este episodio en una república de papel permanentemente acechada por la mala fe y el oportunismo. Esto es que al correísmo más le convenía que el presidente no sea Lenín Moreno. Pues el presidencialismo aplicado con antidemocrática degeneración había llevado a la concentración de todas las funciones estatales en un solo club político, convertido en poder fáctico supremo por encima del estado de derecho.
 
Adicionalmente demuestra la actitud lunática a que puede llevar detentar todos los poderes, simplemente a la pérdida de lucidez de un líder que en su momento la evidenció concretándola con éxito político. Lo cual lleva a recordar que el fundador del populismo ecuatoriano, José María Velasco Ibarra, cuando se marchaba al exilio porque en el paisito solo podía ser presidente ni siquiera regresaba por la muerte de un pariente. Esto a su vez llevaría a la conclusión que son las esbirras, como diría el cantinflesco Maduro, las que obnubilaron al líder para retornar a comprobar lo que el sabio Velasco Ibarra nunca quiso comprobar… que un expresidente fuera del billeteo del maletín del estado no vale nada.
 
Estas son lecciones de la historia reciente, prácticamente ocurridas en una semana. Por añadidura es preciso resaltar que si el presidente hubiese sido de oposición, Guillermo Lasso, no hubiera podido hacer uso de los resortes del poder presidencial de que ha dispuesto Lenín Moreno apelando a su condición de presidente de Alianza PAIS. Pues en la campaña electoral, acosado por la inmediatez miope de grandes y pequeños electores regionales que no veían más allá de su curul en la Asamblea, ladeó la convocación directa al poder constituyente que era el único misil que podía reventar esta trama conspirativa.
 
Por tanto, brota que la pugna correísmo vs leninismo existía desde antes de la segunda vuelta, con el triunfo pírrico de la oposición en segunda vuelta hoy la república navegaría el caos de que hasta el veto al proyecto urgente podía ser declarado inconstitucional por los amicus curiae.