Pan para hoy… | Vistazo

Pan para hoy…

Opinión, Alberto Acosta-Burneo

Alberto Acosta-Burneo

Pan para hoy…

Viernes, 09 de Febrero de 2018 - 16:06
En 2017, el país recibió financiamiento neto por 8.300 millones de dólares, 2.900 millones de dólares más que durante la crisis de 2016. Esta abundancia de recursos impulsó el crecimiento económico a alrededor del 2,7 por ciento. Pero no nos engañemos, esta estrategia nos pasará factura a los ciudadanos más temprano que tarde. Veamos porqué.
 
La economía todavía se encuentra en una etapa de corrección luego de haberse contraído -1,6 por ciento en 2016. El punto central de este proceso es una disminución en los precios como mecanismo de recuperar competitividad. Durante la bonanza, la política de impulso al consumo sumada a la restricción de importaciones incrementaron aceleradamente los precios internos. Nos volvimos un país caro para producir. Cuando concluya la corrección en los precios internos, subirán las ventas y será nuevamente rentable invertir en ampliar la capacidad instalada.
 
La política de Moreno, con claros objetivos electorales, inyecta recursos agresivamente a la economía y vuelve a inflar la demanda impidiendo que el proceso de corrección en los precios concluya. La economía crece por el mayor consumo, pero la inversión sigue cayendo. A pesar de una aparente recuperación, la economía sigue estando enferma.
 
La política oficial de impulsar el consumo es como aplicarle paracetamol a un enfermo de cáncer: le quita los síntomas pero no le cura. 
 
Mientras tanto, los pasivos y deudas del Estado se incrementan aceleradamente alcanzando niveles del 55 por ciento del PIB. Mientras no se frene el gasto público desbocado, la alternativa que tenemos los ciudadanos para pagar esas deudas está entre soportar mayores impuestos hoy o hacerlo mañana.
 
Moreno ya tomó esa decisión por nosotros: consumir hoy y pagar esas deudas mañana. A no ser que el precio del petróleo recupere los niveles previos a la crisis, algo muy improbable, debemos esperar mayores impuestos en un futuro cercano.
 
Ya se prepara el terreno. Recientemente, algún alto funcionario del gobierno anunció que buscarán crear nuevos impuestos “que no afecten a la gente”, demostrando su escaso conocimiento del funcionamiento de la economía. Si se refiere a impuestos a las empresas, estos incrementan los costos de producción, reducen la oferta y terminan incrementando los precios de los bienes finales. No existe un impuesto que, en última instancia, “no afecte a la gente”.
 
El gobierno justifica su gasto dispendioso asegurando que es necesario porque los objetivos sociales son su prioridad. Si realmente entendiera cómo funciona la economía, se daría cuenta que la mejor manera para preocuparse por los objetivos sociales es logrando que la economía genere más riqueza.
 
Esto no se logra con las políticas de impulso al consumo, sino a través del ahorro y la inversión. Usar agresivamente la tarjeta de crédito no nos hace más ricos, nos empobrece. Solo cuando producimos/ trabajamos más, mejoramos nuestro nivel de vida de manera sostenible. Alejémonos de los cuentos chinos del socialismo que son: ¡pan para hoy y hambre para mañana.