Crónica de una farsa anunciada: carros eléctricos en Yachay | Vistazo

Crónica de una farsa anunciada: carros eléctricos en Yachay

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Crónica de una farsa anunciada: carros eléctricos en Yachay

Jorge Cavagnaro @CavagnaroJorge / Tristana Santos @s_tris Martes, 30 de Enero de 2018 - 17:04
Con un motor comprado por Internet, baterías traídas de Colombia y una estructura de tubos metálicos se intentó armar en Yachay un prototipo de auto eléctrico para justificar el anuncio de un supuesto “consorcio” de Tesla y HP, de tres mil millones de dólares, que nunca existió. Justin Perry, el único inversionista del proyecto, aclara detalles de la trama.
 
Desde el extranjero, Justin Perry da luz verde para publicar las revelaciones que hizo a Vistazo en diciembre. Fue gerente del proyecto para fabricar autos eléctricos en Yachay y ha salido del Ecuador con su esposa ecuatoriana y con su hijo, por temor a represalias por lo que tiene que contar.
 
Este estadounidense de 30 años, dice que es el principal afectado de lo que el presidente Rafael Correa llamó “la mayor inversión extranjera de la historia”. Asegura que fue engañado y que invirtió más de 80 mil dólares que no espera recuperar.
 
El 14 de febrero de 2017, días antes de la primera vuelta electoral, en Yachay se anunció que Red Tech NickTesla Corp, una empresa de la que nadie había escuchado, construiría una megafábrica de autos eléctricos que crearía cinco mil empleos directos. La inversión ascendía a tres mil millones de dólares.
 
“Sí, el tres por ciento de nuestro PIB”, dijo René Ramírez, entonces presidente del directorio de Yachay EP y titular de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt). Como anfitrión, el gerente de Yachay EP, Héctor Rodríguez, suscribió un contrato con Raúl Molina Mantilla, quien fue presentado como “representante de Hewlett Packard y presidente de Red Tech Nicktesla” y, con Justin Perry, gerente de la empresa que había sido constituida esa misma mañana.
 
El entonces presidente Correa dijo que Red Tech era “un consorcio conformado por Hewlett Packard, tal vez de las tres empresas tecnológicas más importantes del mundo, y con Telsa, una firma japonesa que es líder de producción de carros eléctricos”. Contactados entonces por Vistazo, voceros de Tesla, de California (no de Japón), y de Hewlett Packard negaron tener vínculos con el proyecto. Ahora, Justin Perry decide aclarar los sucesos y para esto ha hecho públicos varios audios y documentos en su cuenta de la red social RedIt.
 
Multimillonario
 
Perry dice que perdió plata en Ecuador, pero que el dinero no es su motivación: es hijo del multimillonario Wayne Perry, de Seattle, fundador de una empresa celular que se fusionó con AT&T Wireless. Los Perry son mormones y donantes de la organización Feed The World, que tiene varios proyectos de agricultura comunitaria en Imbabura.
 
Justin llegó al Ecuador en 2010 a realizar estudios técnicos del impacto de estos proyectos. En 2013 viajó a Utah a sustentar su tesis y cursar un MBA, pero decidió dejarlos en pausa y volver a Ecuador. A fines de 2016, buscando una oportunidad de inversión en el país posteó un mensaje en Facebook y publicó su hoja de vida en Computrabajos.
 
El 21 de diciembre de 2016, Perry recibió una llamada desde Holanda. Era el ecuatoriano Raúl Molina Mantilla, quien le contó que trabajaba en HP como gerente de producto y que estaba en negociaciones con el gobierno para concretar un proyecto en Yachay, la “Ciudad del conocimiento”. Yachay debió ser un gran parque industrial y tecnológico, pero nunca despuntó.
 
“Molina me mencionó que grupos coreanos y europeos iban a colocar tres mil millones en una fábrica”, recuerda Perry. “Yo estaba un poco incrédulo, pero me pareció un tipo con una ambición que normalmente no se ve aquí. Lo que no me di cuenta es dónde terminó esa energía y comenzó el delirio”. Molina le contó que iban a fabricar autos eléctricos pero que era “un secreto”, le ofreció el puesto de gerente y le propuso ser socio.
 
Molina había presentado su proyecto a Patricio Navarro, de la oficina de ProEcuador en Holanda, quien le ayudó a contactar a Yachay EP y al Ministerio de Producción. A principios de 2017, Molina le pidió a Perry que vaya a Yachay a una reunión con Ricardo André, un asesor de gerencia de Yachay EP.
 
En una nota de voz del 21 de enero, Raúl Molina le advierte a Perry: “Lo más secreto posible incluso con Yachay de que hacemos autos... se tiene que invitar a todos los industriales, y cuando vean la presentación vendrán a tocarnos las puertas a pedirnos trabajo”. En las primeras reuniones con Yachay, Molina, que participaba por skype, era muy ambiguo sobre quiénes serían los inversionistas, pero dice en un mensaje de voz que “quienes invierten son los que invierten en HP”. En otro audio Molina dice “Mr. Perry, acabo de llamar a Héctor, le digo: si se enteran que las empresas norteamericanas van a invertir en el Ecuador van a ser penalizadas como pasó con Ford en México, entiende por favor el nivel con el que estamos hablando… Donald Trump ya cerró una fábrica en México, no van a invertir en el Ecuador si se fuga la información”.
 
El único inversionista
 
En esos días, Justin le contó a Raúl Molina que su familia tiene un amplio portafolio de inversiones y que él podría atraer financiamiento. Entonces se abrieron las aguas. Héctor Rodríguez, gerente de Yachay EP, según él mismo relata a Vistazo, dispuso se investigue al grupo ligado al padre de Perry, Shotgun Creek Investments, “dando como resultado un grupo de gran solvencia económica”.
 
“Se ratificó de parte de Justin Perry que el capital inicial de la empresa, un millón de dólares, sería cubierto desde su patrimonio, para lo cual exhibió su estado de cuenta en el que se acreditaba a esa fecha un saldo de más de 1,1 millones”, dice Rodríguez. Y añade que “tanto Perry como Molina aseguraron documentadamente la vinculación de Perry como inversionista de Tesla”.
 
Perry niega haber dicho que él o su familia fueran inversionistas en Tesla, y aunque le pidieron una carta de intención de inversión del representante legal del grupo de su padre, nunca la presentó. “El millón de dólares al que hace referencia Rodríguez jamás se presentó a Yachay EP como sustento de inversión”, dice Perry. “El saldo de esa cuenta solo fue presentado ante Cancillería para sustentar la solvencia económica que se pide en los requisitos de visa”.
 
A pesar de esto, el proyecto continuó. Rodríguez dice que se le presentó al presidente Correa el avance del plan y que en una videoconferencia del 24 de enero fue René Ramírez quien puso fecha de lanzamiento: sería el 14 de febrero. Según Rodríguez, “la insistencia” de parte de René Ramírez “para que se haga el lanzamiento público obligó a acelerar el proceso”. Viéndolo en retrospectiva, hoy Rodríguez cree que “pudimos esperar hasta tener los resultados de la primera fase de estudios, la prueba de concepto y la validación del prototipo”.
 
Ese mismo día Patricio Navarro, el oficial de ProEcuador en Holanda, mostró su preocupación en un mensaje de voz que le llegó a Perry: “No tenemos conocimiento exacto del tipo de materiales, insumos, suministros, materia prima que se va a necesitar”, dijo Navarro. Sin embargo, Héctor Rodríguez asegura que ProEcuador dio luz verde a la negociación.
 
Copy paste
 
En las dos semanas previas a la presentación Raúl Molina reclutó, sin contrato ni sueldo, a 11 jóvenes ingenieros, cuatro de ellos venezolanos, que se instalaron en la oficina de Yachay EP en Quito para diseñar el prototipo de auto eléctrico que se presentaría en el evento. Vistazo entrevistó individualmente a cuatro de estos ingenieros, quienes piden reserva. Todos cuentan que Raúl Molina les dijo que podrían ganar hasta 30 mil dólares al año.
 
El diseño del auto “fue un copy paste de Internet” dice un ingeniero. “Nos basamos en diseños de empresas de carros eléctricos de la India y de Tesla. Realmente no había gran innovación, pero cuando a un diseño le cambias el cinco por ciento ya lo puedes patentar como nuevo”.
 
Para registrar las patentes sólo se necesitó una llamada. Perry y dos de los ingenieros relatan que René Ramírez convocó al entonces director del Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual, Hernán Núñez, a una reunión en la Senescyt el domingo 12 de febrero por la tarde. El lunes 13 estaban ingresadas las patentes. “Algo que dura semanas lo aceptaron en 24 horas, ni nos preguntaron mucho sobre el auto, sólo querían hacer el anuncio político”, dice un ingeniero.
 
Una factura del IEPI a nombre de Raúl Molina un día antes del evento, registra un pago de 12,50 dólares por la tasa de mantenimiento anual de patentes. “A mí me defraudó bastante el país en este proyecto” dice un ingeniero ecuatoriano. “Yo he patentado varios productos y sé que para patentar no se necesita solo un dibujo y una hoja”.
 
Lanzamiento y colapso
 
“Nos hacen creer que el Ecuador está en crisis, pero demostramos con hechos concretos que sí se invierte en el país... bienvenida Red Tech”, dijo René Ramírez en el evento de lanzamiento del proyecto en el campus de Yachay en Urcuquí, Se dijo que la “megafábrica” ocuparía 400 hectáreas y que unos 120 proveedores trasladarían sus industrias a la zona.
 
En realidad, los ingenieros tuvieron que trabajar “literalmente con las uñas” por falta de herramientas para producir el prototipo que Raúl Molina exigía para presentar antes de la segunda vuelta electoral, el 2 de abril. El plan era que René Ramírez o el propio Presidente manejen el auto en un evento público.
 
Justin Perry solventó los gastos de viáticos y alimentación de los ingenieros que se instalaron en el campus de Yachay y la compra de maquinaria básica por más de 80 mil dólares, que detalla con facturas. Molina le aseguraba que era una situación temporal y que el dinero se recuperaría cuando empiece la producción.
 
Cuando fue evidente que era imposible entregar un auto eléctrico en tan corto plazo, Molina puso en marcha un plan B. Adquirió por Internet un motor eléctrico y mandó a comprar baterías de litio a Colombia. El equipo de ingenieros se quedó estupefacto cuando Molina llegó con unos faros comprados en Quito y se enojó porque no calzaban en el diseño.
 
 
“Era una incoherencia total, le decíamos que necesitamos diez mil componentes para un vehículo, en qué cabeza cabe que vamos a fabricar todo antes de las elecciones”, dice un ingeniero. Molina también contactó a la empresa Electric Motorsport, de California, para comprar un kit para convertir un carro regular en uno eléctrico, pero estaban contra el tiempo. Los ingenieros sólo alcanzaron a armar una estructura con tubos de metal. 
 
Después de varias discusiones, Justin renunció el 17 de marzo. Todos los ingenieros se fueron en grupo el 21 de marzo. Nunca les pagaron un sueldo ni firmaron un contrato. A pesar de esto, Molina insistió en que continuaría con el proyecto y les envió a los ingenieros un mensaje de René Ramírez que dice: “Yo puedo cambiar hasta normativa, no puedo hacer más. Se debe conseguir ese dinero para la primera parte de la inversión”.
 
“El proyecto continúa”
 
Cuando salió de Yachay EP en julio de 2017, Héctor Rodríguez reiteró a la prensa que los ingenieros de Red Tech seguían trabajando protegidos por un convenio de confidencialidad “so pena de grandes sanciones” y el expresidente Correa en su cuenta Twitter siguió defendiendo el proyecto hasta septiembre pasado.
 
Justin Perry denunció ante la Embajada de Estados Unidos varias amenazas de retiro de visa recibidas por Molina, quien hasta hoy asegura tener cercanía con el gobierno. “Hablé con Pablo Campana (ministro) de Comercio Exterior y me dice que solicitará el oficio para canalizar el pedido, esperemos se den las cosas”, dice Molina en un chat. El equipo del ministro Campana, contactado por Vistazo, negó conocer sobre esa conversación.
 
A un año del anuncio, el país sigue esperando una explicación oficial. René Ramírez fue contactado para este artículo, pero no respondió. Raúl Molina declinó dar una entrevista pero escribió que “el proyecto continúa, está muy avanzado y es muy positivo para el país”.