Assange, ¿hasta cuándo? | Vistazo

Assange, ¿hasta cuándo?

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Assange, ¿hasta cuándo?

Tristana Santos / [email protected] Viernes, 01 de Diciembre de 2017 - 16:48
Un oportunista en busca de protagonismo y de proteger sus intereses. Así aparece Julian Assange en la serie de mensajes que intercambió con Donald Trump Jr., el hijo del Presidente de Estados Unidos, desde septiembre de 2016, cuando la campaña electoral estaba en su apogeo, hasta julio de 2017 inclusive. Los mensajes de WikiLeaks incluyen peticiones audaces; instando a Trump a rechazar los resultados si perdía las elecciones y solicitando que el Presidente le sugiera a Australia que nombre a Julian Assange como embajador en los Estados Unidos.
 
Trump Jr. había entregado estos mensajes privados a las comisiones del Congreso que investigan la intervención de Rusia en las elecciones de 2016. El hijo del Presidente ha acusado a los congresistas de filtrar los mensajes a la prensa. 
 
Aún no se ha comprobado que Rusia esté financiando a WikiLeaks o que esté usando a esta organización para diseminar información, pero la intervención directa de Assange en las elecciones de Estados Unidos ahora es indiscutible. El 20 de septiembre de 2016, WikiLeaks le envió un mensaje privado por Twitter a Trump Jr. para advertirle que un sitio web anti-Trump estaba a punto de lanzarse, le pasó la contraseña y le dijo quién estaba detrás de esa publicación. Trump Jr. le agradeció al día siguiente y le aseguró que averiguaría sobre el tema. En otro mensaje, el hijo del Presidente le pide información sobre nuevas filtraciones anunciadas por WikiLeaks.
 
Según publica la revista The Atlantic, Trump Jr. envió un e-mail a las cabezas de la campaña indicando que Wiki-Leaks había hecho contacto.
 
Desde que WikiLeaks publicó miles de correos de la campaña de Hillary Clinton, en julio de 2016, la imagen de la candidata fue severamente afectada y se acusó a Assange de trabajar para la campaña de Trump. En octubre del año pasado, Donald Trump dijo públicamente “amo esos WikiLeaks”. Luego de esas declaraciones, el usuario de WikiLeaks en Twitter le escribió a Donald Trump Jr. “Qué excelente ver a tu papá hablar de nuestras publicaciones”, y le sugirió promover el link wlsearch.tk donde los seguidores de Trump podrían leer todos los documentos filtrados que la prensa estaba “ignorando”. Trump Jr. siguió las instrucciones, tuiteó: “Muy poca cobertura de la prensa deshonesta sobre la increíble información provista por WikiLeaks”. En otro tuit recomendó el link.
 
“Hey Don”, le escribe después Wiki-Leaks ya con más confianza, “tenemos una idea inusual. Fíltranos una o más de las declaraciones de impuestos de tu padre”. El presidente Trump mantiene en reserva sus datos fiscales y es una información que la prensa ha investigado con insistencia. El New York Times y MSNBC publicaron extractos, probablemente filtrados por el mismo Trump. Es ahí cuando al gestor de WikiLeaks se le ocurre que sería de mutuo beneficio que sea su web la que los publique. “Si los publicamos mejorará dramáticamente la percepción de nuestra imparcialidad”, explicó WikiLeaks a Donald Trump Jr. “Eso significa que la gran cantidad de material que estamos publicando sobre Clinton tendrá un impacto mucho mayor, porque no se percibirá como procedente de una fuente pro-Trump o pro-Rusia”. Luego proporcionó un correo electrónico, pero Trump Jr. ya no contestó.
 
El día de las elecciones, el 8 de noviembre de 2016, WikiLeaks escribió. “Hola Don, si tu padre ‘pierde’ pensamos que sería más interesante que NO conceda (la derrota) y que pase tiempo DESAFIANDO a los medios y a otros tipos de fraudes”.
 
En diciembre de 2016, cuando Trump Jr. ya era hijo del Presidente electo, WikiLeaks vuelve a escribir, le dice que la administración de Obama y Hillary Clinton como su secretaria de Estado, presionaron a Suecia, el Reino Unido y Australia para perseguir a Julian Assange. “Sería muy fácil y conveniente que tu papá sugiera que Australia nombre a Assange como embajador en (Washington) D.C.”. WikiLeaks incluso sugirió la declaración que podría dar el presidente Trump. “‘Ese es un tipo duro e inteligente y el australiano más famoso que tienen’, o algo similar”. El hijo del Presidente no contestó.
 
En julio de este año, cuando el New York Times reveló una reunión de Trump Jr. con Natalia Veselnitskaya, una abogada rusa con conexiones con el fiscal general de Rusia, WikiLeaks se puso en contacto de nuevo. “Hola Don. Lamento escuchar de tus problemas”, escribió WikiLeaks. “Tenemos una idea que puede ayudar un poco. Estamos MUY interesados en obtener y publicar de manera confidencial una copia de los correos electrónicos citados en el New York Times hoy”, aludiendo a una referencia en el periódico a los correos electrónicos que Trump Jr. había intercambiado para coordinar la reunión. WikiLeaks repitió los mismos argumentos con los que trató de convencer a Trump Jr. para que enviara las declaraciones de impuestos de su padre, incluyendo que la prensa haría una descripción desfavorable de la reunión. “Si nosotros los publicamos no solo los priva (a la prensa) de esta capacidad sino que confunde bellamente”. Trump Jr. no respondió, pero horas después publicó los correos electrónicos en su propia cuenta de Twitter.
 
El caso catalán
 
La intervención en la política estadounidense se une a la reciente asesoría, posiblemente pagada, que dio Assange a los promotores del movimiento independentista de Cataluña.
 
El empresario catalán Oriol Soler, uno de los ideólogos de la separación de Cataluña de España, se reunió con Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres el pasado 9 de noviembre. Soler se lo confirmó a diario El País y dijo que destaca la “potencia inigualable” de Assange para “propagar mensajes y consignas a través de las redes”.
 
Assange también ha ofrecido una recompensa de 20.000 euros a quien revele detalles del operativo policial desplegado por el gobierno español el día del referéndum del 1 de octubre en Cataluña, una información clasificada como secreto de Estado.
 
Fuentes diplomáticas citadas por Europa Press indican que diplomáticos españoles han expresado en varias ocasiones a las autoridades ecuatorianas su preocupación por las actividades de Assange a favor del secesionismo catalán. Esta situación se produce poco antes de una visita oficial a España del presidente Lenín Moreno, que se realizará del 15 al 18 de diciembre.
 
Para el exdiplomático Francisco Carrión, quien fue embajador en España, las libertades que se toma Assange han escalado debido a la permisividad del gobierno anterior. Las convenciones internacionales sobre asilo político prohíben al asilado inmiscuirse en política del país asilante o de dar declaraciones que afecten a la nación que lo protege. Ya en mayo pasado, el presidente Moreno le pidió “respetuosamente” a Assange que no intervenga en la política ecuatoriana y ni de países amigos.
 
“Si Assange hace estas declaraciones sobre las elecciones de Estados Unidos, si se inmiscuye en la secesión de Cataluña, esos son temas que afectan al Ecuador, y el Ecuador no lo puede aceptar”, dice Carrión y advierte que las relaciones con dos países estratégicos para el Ecuador pueden deteriorarse “por un señor que ya no debería estar en la Embajada”.
 
Carrión, desde sus columnas en El Comercio, ha sido un defensor del asilo político a Assange, pero explica que las condiciones originales del asilo ya no existen. Assange entró a la embajada ecuatoriana en junio de 2012 para evadir un pedido de extradición de Suecia por una presunta violación. Temía que Suecia lo entregue a la justicia estadounidense donde, según él, sería juzgado por revelar miles de cables diplomáticos del Departamento de Estado.
 
Estados Unidos nunca ha presentado cargos formales contra Assange. En mayo de este año Suecia retiró los cargos y archivó el caso. Entonces, Assange debió salir de la embajada y entregarse a la justicia inglesa donde enfrenta un proceso menor por incumplir las medidas cautelares que le obligaban a presentarse regularmente ante una comisaría, dice Carrión.
 
“Las condiciones para la concesión del asilo cambiaron y el Ecuador ya no tiene la obligación de concederle protección”, opina. “En la medida en que el señor Assange hace estas declaraciones y tiene estas actitudes, afecta a los intereses ecuatorianos”.
 
¿Transparencia?
 
Aunque los medios se siguen refiriendo a Assange como un activista y a Wiki-Leaks como una organización a favor de la transparencia, es cada vez más evidente que las publicaciones siguen una agenda. El Gobierno español ha denunciado que hubo injerencia rusa en la crisis catalana, dice que los mensajes masivos en redes sociales a favor de la independencia se propagaron desde Rusia y Venezuela.
 
El Reino Unido también ha acusado directamente a Vladimir Putin de difundir falsas noticias para alterar la estabilidad del país. “Assange es un invitado habitual de los medios públicos rusos Russia Today y Sputnik y su agenda de intereses es sorprendentemente coincidente”, publica diario El Español. Además, en junio de 2016 Assange rechazó publicar una masiva filtración que exponía la corrupción en el gobierno ruso, según Foreign Policy, acentuando la percepción de la CIA de que WikiLeaks es un “servicio de inteligencia hostil” al servicio de Rusia.
 
“La permanente intromisión en procesos políticos de otros países por parte de Julian Assange en detrimento del asilo que le concedió el gobierno del Ecuador en su embajada en Londres, forma parte de una estrategia internacional de líderes y movimientos que cuestionan la estabilidad de las democracias existentes y el orden jurídico internacional”, dice Joaquín Hernández, internacionalista y rector de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo.
 
Hernández ve una similitud entre Assange y líderes políticos de izquierda, como Pablo Iglesias del partido Podemos en España, quienes protestan por “la represión del gobierno” español, pero se “callan la boca ante verdaderos ataques a los derechos humanos en Venezuela por la represión, eso sí, verdadera y cruel de la dictadura de Maduro”.
 
“Esta estrategia está enfocada en apropiarse de todos los espacios que conceden las democracias para utilizarlos en su contra en nombre de las libertades por las que supuestamente luchan y que
en el poder cancelarían sin piedad”, continúa Hernández, “de ahí ese abuso flagrante de su condición de asilado sin importar el país que le otorga el asilo, utilizando a la embajada de Ecuador para criticar a gobiernos amigos como el de España, donde viven cientos de miles de ecuatorianos sin importarle las consecuencias”.