Mi propuesta | Vistazo

Mi propuesta

Opinión, Alberto Acosta-Burneo

Alberto Acosta-Burneo

Mi propuesta

Jueves, 22 de Febrero de 2018 - 16:09
En las últimas semanas, han proliferado propuestas de cómo solucionar los desafíos económicos del Ecuador. No dudo de sus buenas intenciones y coincido plenamente con su objetivo final de mejorar el bienestar de la población. Las discrepancias aparecen en la manera de alcanzar ese objetivo ya que, en economía, no “todos los caminos llevan a Roma”.
 
El punto de partida de cualquier propuesta es identificar por qué no somos prósperos como cualquier país desarrollado. No es un problema de acceso a la tecnología de punta, que actualmente puede ser adquirida sin limitaciones a nivel internacional. Tampoco es falta de técnicos que dominen esa tecnología, quienes pueden ser contratados y traídos al Ecuador. La limitante real es la falta de capital para impulsar las actividades productivas. Entonces, para salir del subdesarrollo debemos acelerar la acumulación de capital por parte de los emprendedores. Esto solo se logra impulsando la productividad y competitividad. A continuación, cinco propuestas concretas:
 
Abaratemos precios internos: Desmontemos la sustitución de importaciones que encarece los precios de los bienes importados, reduce su oferta y termina elevando generalizadamente loEl resultado final es que todos los bienes, incluso los producidos localmente, terminan siendo más caros; las empresas no pueden competir y a los ciudadanos todo nos cuesta más.
 
Reduzcamos la maraña regulatoria: Durante la última década proliferaron los requisitos, reportes, permisos y trámites elevando los costos de producir. Por ejemplo, en Ecuador un emprendedor debe destinar 666 horas al año para cumplir las obligaciones tributarias, mientras que en Colombia solo 239 y en Perú 260.
 
Racionalicemos la carga tributaria: Tenemos impuestos que castigan la eficiencia al cobrar más a las empresas más grandes y ahuyentan la inversión al reducir los beneficios tributarios para reinvertir utilidades. Apliquemos un impuesto a la renta plano del 21 por ciento para todas las empresas, eliminemos el anticipo de impuesto a la renta (que cobra por una renta no ganada), prescindamos gradualmente del Impuesto a la Salida de Divisas (principal traba al ingreso de capitales) y declaremos una moratoria tributaria (estabilidad tributaria). Así impulsaremos la inversión que es la única que genera empleo.
 
Flexibilicemos el empleo: Introduzcamos flexibilidad en los contratos laborales para que se adapten a los requerimientos del aparato productivo. Recordemos que, por sobreproteger a la mitad de la población que tiene un empleo formal, la otra mitad se queda sin empleo o tiene uno inadecuado.
 
Abramos más mercados: Siendo un país pequeño, debemos mirar al mundo para incrementar nuestras ventas y la generación de riqueza. Esto significa, impulsar agresivamente la firma de acuerdos comerciales que reduzcan las barreras de acceso.
 
¿Y el problema fiscal? El dispendioso manejo estatal de la última década limita el campo de acción para solucionar los problemas de fondo de la economía: la falta de productividad y competitividad. Es necesario cerrar el déficit fiscal, pero no incrementando impuestos a la producción, sino reduciendo gradualmente el gasto público. ¡El camino no es sencillo, pero sí existen salidas!