Más allá de la consulta | Vistazo

Más allá de la consulta

Opinión, Carlos Rojas Araujo

Carlos Rojas Araujo

Más allá de la consulta

Jueves, 22 de Febrero de 2018 - 14:02
Anclar el futuro del Ecuador a una reforma constitucional o, lo que es más grave, a los resultados de una consulta popular, puede ser peligroso. En un país tan poco institucionalizado y con líderes políticos efímeros, que emergen en cada coyuntura crítica, los vientos de popularidad o desengaño pueden llevarnos, el rato menos pensado, a un nuevo cambio de reglas de juego.
 
El esquema sería de lo de menos. Basta con una simple reinterpretación constitucional o, si el caos lo amerita, hasta se puede convocar a una asamblea constituyente. Desde el retorno a la democracia (agosto de 1979), en este país se hace una reforma institucional cada 58 meses…
 
En estos días posconsulta, la mayoría de sectores políticos ha interpretado el triunfo del Sí como la batalla más importante de la última década. Una victoria indiscutible, ya que el símbolo del autoritarismo, marcado en la figura de la reelección indefinida, se derribó con el voto de dos de cada tres ecuatorianos. Y en la pregunta sobre corrupción y derechos políticos, el respaldo superó el 73 por ciento a nivel nacional…
 
Lastimosamente, este episodio plebiscitario quedará a merced del desempeño del presidente Lenín Moreno y de la capacidad para reinventarse de las fuerzas políticas de oposición y del conjunto de las organizaciones sociales.
 
El fin de la reelección indefinida no es el único candado que puede impedir a Rafael Correa inaugurar el velasquismo de los nuevos tiempos. El país tiene pocos años para formar relevos, liderazgos e instituciones vigorosas que vuelvan irrelevante cualquier promesa caudillista y su sed de retorno al pueblo.
 
Todo depende de cómo se administre el momento político que nació el 5 de febrero. Hizo bien el presidente Moreno en calificar el triunfo del Sí como una “gran causa nacional”. Pero no dejó de sorprender que horas después, cerrara las puertas a un acuerdo con lo que él denomina “la derecha”.
 
Es extraño que un político, que ahora cuenta con la asesoría de un gurú como Jaime Durán Barba, recurra a esa dicotomía de ‘siglo pasado’ para interpretar, de forma tan simplificada, una realidad que requiere de otros referentes: libertad, eficiencia, productividad, emprendimiento, interconexión… Si la derecha se cuenta en votos, los de la Asamblea suman 45, indispensables para que el Ejecutivo impulse una agenda de cambios y correctivos profundos en materia económica, social y de fiscalización.
 
Ecuador necesita un presidente sincero: las coincidencias intermitentes con el correísmo, para evadir comparecencias o no condenar la destrucción de Venezuela, restan credibilidad a este proceso de transición.
 
La conformación de las ternas para integrar el Consejo transitorio de Participación Ciudadana demostrará si esa gran causa nacional por la que lucha el Mandatario es genuina. Y si a partir de este espacio, el expresidente Correa se verá obligado a rendir cuentas ante una justicia independiente sobre los 10 años de su mandato.
 
Las elecciones de 2019 dirán, en cambio, si las fuerzas de oposición lograron remozar el poder local con figuras y proyectos novedosos. Si éstas prescinden del caciquismo, le habrán dado al Ecuador la oportunidad de modernizar la política y ponerle a soñar en una contienda presidencial diferente.