Los tres errores de Moreno | Vistazo

Los tres errores de Moreno

Opinión, Carlos Rojas Araujo

Carlos Rojas Araujo

Los tres errores de Moreno

Jueves, 23 de Noviembre de 2017 - 14:07
El presidente Lenín Moreno comete tres errores en el manejo de su política económica que, en buena medida, explican los cambios sobre la marcha –plausibles, por cierto– al proyecto urgente de Reactivación, cuestionado por empresarios, ciudadanos y políticos.
 
El primero es un error de fondo. Es decir, el uso del mismo recetario de su antecesor para hacer frente a esta época de dificultades. Más tributos, tasas y restricciones con tal de que prevalezca un Estado ubicuo y rector de todas las actividades de nuestras vidas.
 
En la proforma 2018, el Gobierno achica su portafolio de inversiones pero sube el gasto público, sobre todo en salarios (3,7 por ciento) y en gastos y bienes de servicio de consumo (28,5 por ciento). Y para mantener ese financiamiento, el proyecto de Ley para la Reactivación Económica, pretende un alza selectiva de impuestos que no configura el plan económico que el país necesita para reactivarse.
 
El segundo error de Moreno y de su gabinete es de comunicación. Ni el Presidente ni sus ministros han sabido informar con claridad la dimensión de la crisis económica. A pesar de que el relato de que no hubo mesa servida caló en la población y de que el Gobierno ha tenido la valentía de enrostrar al expresidente Correa el derroche y la ineficiencia de su legado, el mensaje se queda más en la vindicta política que en el diseño de salidas novedosas.
 
El Mandatario comprometió de forma innecesaria su credibilidad, cuando el proyecto de Reactivación Económica, inicialmente, asestaba una mayor carga tributaria a las personas que ganan más de 3.000 dólares. En la cadena del 11 de octubre, al anunciar sus medidas, Moreno jamás habló de reducir los montos de deducción del Impuesto a la Renta para esos contribuyentes en función de un requisito tan discriminatorio como las cargas familiares.
 
Además, el querer dar un carácter obligatorio –por las tasas y los cupos de retiro en efectivo– al uso del dinero electrónico, sienta desconfianza en un país dolarizado.
 
Son demasiados pasos en falso, como para que el Presidente no replantee su equipo económico y forme uno nuevo con ideas diferentes. El error más lamentable es el ideológico. Tras una década de gobierno socialista, en la que se polarizó a la población, ocurrieron sendos casos de corrupción y donde hubo derroche de los fondos públicos, mal hace el Presidente en que solo se reivindique aquella máxima de que quien más tiene más debe pagar.
 
Es ofensivo que la crisis fiscal por la que atraviesa el país, por culpa de los mismos colaboradores del actual Mandatario, tenga que ser cubierta por un segmento de la clase media que se ha convencido de que la prosperidad es sinónimo de más y más impuestos. Si clase media ya colaboró, y con patriotismo, en la reconstrucción de Manabí, ¿por qué tiene que pagar la factura de una clase política que derrochó a manos llenas en el diseño de un Estado autoritario?
 
El Presidente no puede adornar con palabras como solidaridad o equidad su visión de la economía que, por el momento, se sustenta en un programa similar al de la década correísta.