Los tiempos de Guacho | Vistazo

Los tiempos de Guacho

Opinión, Carlos Rojas Araujo

Carlos Rojas Araujo

Los tiempos de Guacho

Lunes, 07 de Mayo de 2018 - 15:53
Más que un objetivo de seguridad, la captura de alias ‘Guacho’ es una urgencia política para el Gobierno. Solo una noticia de ese calibre, con la foto incluida del siniestro criminal, permitirá al presidente Lenín Moreno buscar la tranquilidad del país y así ganar tiempo mientras encuentra las maneras de hacer frente al principal desafío de su mandato: recuperar la paz nacional.
 
Con alias ‘Guacho’ no empieza ni termina la amenaza terrorista que vive el Ecuador desde su frontera. Pero el Gobierno necesita de ese trofeo para vengar en su nombre a las víctimas de sus crímenes; dejar la sensación de que el blindaje en la frontera ha dado resultados y así dilatar, lo que más se pueda, el ejercicio de verdad, justicia y reparación, que se prometió en torno al secuestro y asesinato de los periodistas de El Comercio.
 
Dilatarlo, porque ese esfuerzo de investigación y transparencia puede socavar los cimientos de un país expuesto, desde hace algún tiempo, al narcotráfico y al crimen organizado.
 
Al Gobierno le urge la cabeza de alias ‘Guacho’, mientras se conecta con un ministro de Defensa que pueda recuperar el liderazgo de las Fuerzas Armadas y empezar la larga preparación para enfrentar al tipo de enemigos que ahora golpean la soberanía.
 
Quizás sea poco alentador señalar que entre la derrota de Paquisha y la victoria del Cenepa transcurrieron 14 años. Los militares necesitaron década y media para obtener los mejores niveles de profesionalismo y reconocimiento nacional. ¿Cuántos años se requieren ahora para cerrar las heridas causadas por un correísmo que odió todo lo que significaba institución?
 
El tiempo será implacable si es que Moreno no llega a investigar y separar a cualquier elemento de la Policía o de los militares que tenga vínculos con el narcotráfico, como fue el caso del miembro de su seguridad personal.
 
Solo una fuerza pública confiable, apoyada por políticos nacionales y locales, honestos y comprometidos, podrá sentar en el país un diagnóstico claro, sin sesgos ni eufemismos, sobre la presencia y el alcance de los carteles de la droga en el Ecuador y la fuerza criminal de sus capos.
 
La captura de ese terrorista implica una bocanada de aire para un Gobierno al que le urge replantear su política exterior. El apoyo recibido de EE.UU. es un potente primer paso. Pero Moreno debe ser consciente de que la agenda de Colombia frente al ‘posconflicto’, a partir de su próximo gobierno, tendrá una serie de prioridades y Ecuador, como sociedad, no necesariamente estará entre ellas.
 
Será difícil tejer alianzas nacionales para construir una visión de frontera y de defensa; y más aún hacerla respetar en el mundo, si el Gobierno es incapaz de diferenciar una democracia moderna con una dictadura avasalladora como la de Venezuela o Nicaragua.
 
El tiempo y un país más tranquilizado son esenciales para el Presidente, ahora que deberá fundamentar lo que insinuó días atrás, frente a los presuntos vínculos entre las FARC, el narcotráfico y su antecesor. La palabra de un mandatario es demasiado valiosa como para dejar de lado una denuncia tan grave, que tendrá que ser cotejada por una justicia a la que hoy se le exige independencia.