Los 100 días de Moreno | Vistazo

Los 100 días de Moreno

Opinión, Carlos Rojas Araujo

Carlos Rojas Araujo

Los 100 días de Moreno

Jueves, 31 de Agosto de 2017 - 11:08
En los primeros 100 días de gestión del presidente Lenín Moreno, las instituciones democráticas demostraron su profunda fragilidad. El modelo monopartidista que comanda el Estado no puede disimular más sus excesos y su falta de fiscalización.
 
Como toda transición, la que protagoniza Moreno ha despertado expectativas y estas, en más de una ocasión, se volvieron esperanza. Ahora es importante darse un baño de realidad. 
 
La estabilidad emocional del nuevo Presidente se ha reflejado en el respeto por el opositor y por las ideas ajenas. La opinión pública se ha fortalecido, en especial,
el ejercicio periodístico que, sin ningún escrúpulo por parte de su antecesor, fue perseguido, extorsionado y linchado en sabatinas y tribunales de justicia.
 
A Moreno le funcionó también su etapa de Presidente crítico de la década correísta. No solo porque demostró que la millonaria propaganda gubernamental no podía mantener engañando a todo el país todo el tiempo, sino porque picó a Rafael Correa y este dejó ver que sus maneras caudillistas le convierten en el primer agorero y opositor del morenismo.
 
También está su decisión de congelar administrativamente al vicepresidente Jorge Glas, como muestra de desconfianza y ruptura. Demasiados sobresaltos para 100 días. Los suficientes como para que el país se desoriente y asuma que las cosas, en realidad, están cambiando.
 
Sostener que en Alianza PAIS hay un tongo para ser gobierno y oposición al mismo tiempo, quizás derive en una discusión bizantina. Lo que importa es mirar las medidas concretas de Moreno para superar la crisis económica y el evidente deterioro democrático del Ecuador.
 
Se supone que en este mes Moreno lanzará su plan económico y las reformas urgentes que se necesitan. Por eso, cabe esperar un poco más antes de dudar sobre su compromiso de cambio.
 
Sin embargo, no es muy alentador ver que mientras Moreno muestra su preocupación por la deuda y los pasivos que ha heredado, su ministro de Economía pinte un panorama menos grave… más alineado a los preceptos correístas. En ese sentido, cabe preguntarse quién tiene la razón y sobre cual posición el Gobierno conducirá la Economía.
 
En el aspecto político, la actitud disruptiva del Régimen ha perdido fuerza. El diálogo le ha permitido ganar adeptos y amasar un capital político sorprendente.
 
Pero el bloque de Alianza PAIS, hasta ahora, ha logrado mantener unidad y rodear a Correa y Glas, a costa de seguir soslayando la fiscalización. Moreno dirá que respeta la independencia de poderes, pero si el correísmo se apropia de la bancada, no podrá efectuar las reformas más importantes.
 
Por eso, otros sectores políticos y sociales insisten en la idea de una consulta popular en la que Moreno defina las reglas de un nuevo juego democrático. Es decir, que con apoyo popular reestructure los organismos de control si es que su anhelo es la cirugía mayor a la corrupción y el desmonte del caudillismo, cortando de un tajo la reelección indefinida.
 
En estos 100 días, Moreno ha logrado entusiasmar al país con su actitud y sus promesas. Las reformas que urgen deben ser profundas, si es que no quiere que el desgaste propio de gobernar le ponga fuera de la historia