La patria vuelve (más reaccionaria que nunca) | Vistazo

La patria vuelve (más reaccionaria que nunca)

Opinión, Santiago Roldós

Santiago Roldós

La patria vuelve (más reaccionaria que nunca)

Jueves, 23 de Noviembre de 2017 - 15:55
Cuentan sus allegados, en Guápulo y el sector de la Casa de la Cultura, que Samuel Chambers hacía su propia ropa, vestía como un hada, comía de su huerto, paseaba a animales a los que no consideraba de su propiedad, ayudaba a turistas y desplazados, intercambiando lo que podía y quería con quien lo necesitase, y se sostenía dando cursos de permacultura, una filosofía y tecnología sustentada en vivir de espaldas a las lógicas del sistema, en paz y sin guerra.
 
La noticia de su asesinato, con apenas 25 años –había desaparecido en octubre, y su cadáver fue identificado por un tatuaje–, nos llegó poco tiempo después de conocer la censura contra la exposición de Marco Alvarado en el Museo de Las Conceptas de Cuenca, la cual sería cómica sino fuera un nuevo retroceso del Estado de Derecho –abolido desde Montecristi– y del laicismo ecuatoriano.
 
El lunes 13 de noviembre, a dos semanas de inaugurada la muestra, en visita guiada por el propio Alvarado, un joven estudiante de diseño gráfico le pide explicaciones, cada vez con mayor violencia, sobre una urna que para él viola un lugar santo con pornografía, un pequeño collage donde una pareja simula un coito sin exhibición de genitales ni penetración: en realidad lo más evidente es la nariz de payaso con que se ridiculiza al personaje masculino.
 
Los propios compañeros y el profesor del joven lo imprecan, contienen y terminan sacándolo en peso, después de golpear y tratar de romper la urna. Un atentado criminal protagonizado por un fanático religioso o enajenado, condenado por ciudadanos de a pie, pero que no mereció otra respuesta de las autoridades que la clausura de la obra agredida, y una censura nebulosamente articulada por la Municipalidad de Cuenca y el Obispado del Azuay.
 
Contradiciendo las primeras versiones que dio al propio artista, la directora del museo, Mónica Muñoz, afirma ahora que el Alcalde y el Obispo simplemente “transmitieron su preocupación” a través de terceros, como el secretario de Cultura Francisco Abril, por las “varias denuncias” de ciudadanos, y que fueron las Hermanas Conceptas, “dueñas de casa”, quienes le pidieron retirar la muestra –todo hay que decirlo: solo después del atentado. Durante dos días intenté hablar con el Alcalde y el Secretario, para conocer sus versiones, sin éxito.
 
Ganador junto a La Artefactoría del Premio Mariano Aguilera, precisamente por una obra que incluía la exposición hoy atropellada, Alvarado lo tiene claro: La inconsecuencia y el ocaso de los gobiernos de izquierda parece haber empoderado a los sectores más reaccionarios de una derecha atávicamente religiosa que viene por todo y por todos. El fenómeno, desde Trump hasta el homófobo de Putin, pasando por la reciente agresión contra la pensadora feminista Judit Butler a manos de racistas e integristas evangélicos en Brasil, es regional y global. Pero a dicho integrismo religioso, sea católico, musulmán o evangélico, habrá que resistirlo y denunciarlo local y puntualmente cada vez que atropelle, excluya, asesine y aterrorice.
 
Debemos pedir justicia para Samuel Chambers y condenar la censura contra Marco Alvarado. Basta del imperio de la religión en la vida de un Estado y una sociedad laica.