Gatopardismo | Vistazo

Gatopardismo

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Gatopardismo

Miércoles, 24 de Enero de 2018 - 16:29
En ciencia y práctica política gatopardismo es cambiar algo para que nada cambie dando la impresión de que todo cambia. El político gatopardista es un ajedrecista que entrega una pieza para no perder la partida, que para conservar lo que tiene algo entrega a los opositores. Estamos viviendo una partida de ajedrez de refinado gatopardismo para mantener en el poder al proyecto político de Alianza PAIS.
 
De las piezas entregadas una está en la cárcel y perdió su posición de segundo magistrado y la otra a punto de recibir el portazo popular del rechazo a la reelección de por vida después de perder el partido que fundó y del que era presidente honorario. Eso sí ambos exonerados inconstitucionalmente de ser crucificados en juicio político.
 
Un hecho consumado mediante la decisión personal de la asambleísta que preside la Comisión de Fiscalización, con el clásico lavamanos de la oposición que mediante fogonazos dice que no está de acuerdo pero nada hace para revertir la situación.
 
Mientras se unen al coro de 7 veces sí para recibir el premio consuelo de un consejo transitorio de participación ciudadana que durará la prolongada transitoriedad de cinco años, durante los cuales repartirá un florido ramillete que cuelga de los balcones de las funciones Electoral, Judicial y de Transparencia y Control.
 
Entre tanto parece que todo cambia pero nada cambia. Los medios respiran aires de libertad pero sigue vigente la Ley de Comunicación objetada por las organizaciones internacionales de derechos humanos. Los gremios de la producción dialogan con el gobierno exponiendo propuestas sin ser ultrajados ni presionados pero nada de lo que sugieren se aplica. Jueces y fiscales procesan a prominentes personajes y comprueban redes de corrupción empotradas en una infraestructura legal que da discrecionalidad, contratación a dedo, sobreprecios, obras complementarias y nada se concreta para cambiarla.
 
Se reconoce tramitología innecesaria que vuelve al Ecuador poco competitivo pero se mantiene el estado clientelar que mantiene burocracia a la que se inventa tareas. Se llama a consulta popular pero funciona intacto el sistema del Estado candidato con publicidad ilimitada, mientras se aspergea mendrugos igualitarios a los actores políticos. La criminalización de la protesta social está de vacaciones pero indultos y amnistías se riegan por goteo y reformas legales pasan al olvido.
 
En este sistema mágico ya no se protesta porque no hay contra quien protestar. Sin embargo, hay un cambio que si no se hace puede echar todo abajo. Vale recordar al imperio soviético que lo quebraron con una guerra petrolera pero siguió derrochando igual y finalmente se extinguió, mientras que el imperio chino de la quiebra surgió gracias al capitalismo y la inversión extranjera. El gatopardo tendrá que recurrir a liberar a quienes hoy esclaviza porque su problema no solo es la baja del petróleo que dejó en el aire su sistema de opulencia sino que le dejaron barriles vacíos y la solución no es endeudarse y aumentar impuestos.