Fuga | Vistazo

Fuga

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Fuga

Viernes, 06 de Julio de 2018 - 12:01
El guion para la pantalla de Tiburón 10 se está desenvolviendo conforme al plan B. Esa es la variante no deseada pero prevista, y como tal la realidad irá demostrando si esto es pura fantasía o una verdad inconmovible.
 
El plan A era un sueño para los sufrientes y para los otros no era una pesadilla. Esto era que Lasso llegue al poder y meta tras las rejas al crimen organizado. Pues todo se hubiera estrellado contra el compacto del sometimiento de las funciones del Estado, y al final del día el berrinche solo hubiera traído ilusiones.
 
El plan B por el contrario es de una precisión de relojería japonesa, a pilas no suiza con engranaje de piedras preciosas, pero se cumple con todos los poderes estatales en las mismas manos. Los jueces y los fiscales de la metida de mano, los códigos del legislador supremo que acomodó penas y delaciones premiadas, el debido proceso de la Constitución inmortal, la misma Asamblea complaciente, el contralor suplente de la Revolución y como cereza del pastel en investidura de jefe de Estado el delfín escogido. Es decir que no asoman jueces, fiscales, contralor, Asamblea y leyes con dedicatoria de la putrefacta partidocracia a cuyos huérfanos en la calle había recogido el dictador.
 
Pero como el tigre de papel diseñó él mismo este escenario alternativo se encuentra desde hace un año a 9.514 kilómetros de distancia gozando del buen vivir, mientras las comparsas de su coreografía alternativa ahora le suplican que no vuelva cuando hasta hace poco amenazaban que ya mismo vuelve, que corre que te tumba. La razón del pedido causa risa, es una persecución de Estado, de ese Estado que mangoneaba fiscales, jueces y autoridades de control. Pero no contaron con que el subestimado sucesor, con una voluntad de hierro que lo arma su discapacidad física, iba a convocar a consulta popular para disolver los mandatos malolientes de primera y segunda vuelta, para que el pueblo soberano en una virtual tercera vuelta presidencial le otorgue un mandato de lucha anticorrupción y reforma económica. Todo esto además de que el sucesor votó al tacho de la basura la ley mordaza, aquella que permitió el empoderamiento del crimen organizado, la criminalización de la protesta social y la sodomización de las instituciones republicanas.
 
El mandato anticorrupción es el que ha permitido liberar a jueces y fiscales aunque cuando ya la mayor parte de la banda disfruta del buen vivir en el exterior. Parte medular de este mandato es el nombramiento por la Asamblea, entre ternas del Presidente, de un consejo transitorio de participación ciudadana independiente en el que no hay una sumisa mayoría del dictador. Eso es lo que permite sentencias contra el Vicepresidente que no huyó por prepotente, y de llamados a juicio por crimen de Estado a un Presidente con “boarding pass” emitido por la misma Asamblea que lo liberó de juicio político dentro del primer año de dejar el poder.
 
Los hechos dirán la verdad sobre esta fuga planificada.