El siglo de la luz fotovoltaica | Vistazo

El siglo de la luz fotovoltaica

Opinión, Gabriel Rovayo

Gabriel Rovayo

El siglo de la luz fotovoltaica

Jueves, 17 de Agosto de 2017 - 13:00
Siglo XXI o siglo hipster… Así podría definirse al tiempo en que vivimos, desde la acepción del apego a lo natural, a lo ecológico, al cuidado del ambiente.
 
Hablo de las energías limpias o energías renovables. Aquellas que pueden producirse con un mínimo de perjuicios sociales, culturales, para la salud y el medioambiente, pues se producen a partir de fuentes que no se agotan.
 
Entre ellas están las que se obtienen como biocombustibles, gracias a la energía que se obtiene del viento (eólica) o a la que se obtiene de la fuerza del agua o de los rayos solares. En fin, nada que comprometa el uso de hidrocarburos ni produzca desechos tóxicos para el ambiente.
 
Su utilidad no está puesta en duda, su efectividad está comprobada. La pregunta es: ¿puede su uso ser un buen negocio?
 
Paraguay, una de las naciones sudamericanas que más le han apostado a la energía limpia así como uno de los menos contaminantes, opina que sí. De hecho, Paraguay es el principal productor de energía limpia (por medio del uso del agua y la construcción de grandes hidroeléctricas) en la región, lo que le ubica en una posición privilegiada para recibir beneficios de los países comprometidos a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.
 
Y, de hecho también, ya empieza a ver los réditos que esta práctica le ha traído al país en la última década, con el aumento del PIB. 
 
El modelo paraguayo es tan exitoso que el proyecto Política Energética Nacional incluye nuevas inversiones en generación, principalmente para prever los picos de demanda.
 
Adicionalmente, las hidroeléctricas tienen previstas importantes inversiones durante la próxima década, en especial en las áreas de mantenimiento, ampliación y actualización tecnológica. ¡Bien por Paraguay!
 
Lo de Paraguay podría parecer un aislado intento de un pequeño país de economía emergente, de colaborar con el ambiente y sus recursos naturales. Pero va por buen camino. Un camino ya probado por Japón, el mismo que se destaca por el desarrollo de la energía solar fotovoltaica. Y si Japón lo ha intentado y lo ha logrado es porque, sin duda, es un negocio rentable.
 
Prueba de ello son los proyectos de la Mitsubishi Electric Company que construirá en Fukuoka al sur de Japón, el mayor sistema de almacenamiento para energía solar del mundo, con una capacidad de 50.000 kilovatios.
 
Y el de la Agencia Aeroespacial Japonesa JAXA, que pondrá en órbita una estación con placas solares en 2030, la cual producirá energía solar y la enviará a la Tierra. Esta estación podría captar hasta ocho veces más energía que las centrales solares convencionales.
 
Estos ejemplos, el paraguayo y el japonés, dejan de lado el prejuicio aquel que encasilla a los proyectos ecológicos de energía limpia como hippies o lo que está de moda ahora: hipster.
 
Hablando de números, este tipo de generación de energía (cuando es llevada con honestidad y cabeza fría) es la decisión más inteligente que un Gobierno puede tomar por el bien de todos.