“Ecuador me debe la plata y la vida” | Vistazo

“Ecuador me debe la plata y la vida”

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“Ecuador me debe la plata y la vida”

Tristana Santos / [email protected] Viernes, 08 de Diciembre de 2017 - 20:51

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El uruguayo Daniel Penades demandó al Ecuador ante la justicia estadounidense por dejar de pagar los intereses de los bonos que en 2008 el gobierno declaró “ilegales” e “ilegítimos”. Un caso a tener en cuenta ahora que vuelven a sonar las alarmas del default.
 
Hace 10 años, el uruguayo Daniel Penades hizo una inversión que, en sus palabras, le arruinó la vida. Penades es uno de los tenedores de bonos ecuatorianos que en diciembre de 2008 el gobierno declaró “ilegales” e “ilegítimos”. Penades demandó a la República del Ecuador ante la justicia en Nueva York, exigiendo el pago de intereses de sus bonos, pero en septiembre de 2016 la corte dictaminó que tendrá que esperar hasta el vencimiento de sus bonos en 2030 para reclamar. 
 
Aunque ese dictamen parece una derrota, en realidad abre las puertas a futuras demandas de otras personas que aún tienen bonos ecuatorianos, pues la corte del Distrito Sur de Nueva York considera que los bonos son legales. De hecho, el Ecuador ni siquiera intenta cuestionar la legalidad de los bonos, y argumenta que Penades tiene el “derecho incondicional a presentar una acción legal”, luego del año 2030.
 
La imagen que se tiene del “tenedor de bonos” es casi la del banquero de Monopolio. Un señor de traje que mueve fortunas y para quien los millones perdidos por una mala inversión son solo gajes del oficio. En el gobierno anterior les llamaban “buitres” y “monstruos”, pero esa descripción no calza para pequeños inversionistas como Daniel Penades.
 
Este mecánico naval de 54 años cuenta su historia por Skype, desde un departamento de un solo ambiente en Río de Janeiro. Detrás de él, estanterías llenas de carpetas con información del caso en que se ha representado a sí mismo, por Internet, en una modalidad llamada ‘in forma pauperis’, o litigación en estado de indigencia, en la que la corte reconoce que el acusador no tiene recursos para pagar su defensa. 
 
Penades se mudó a Río en 2008 con su novia brasilera, y abrió una empresa importadora. “Uno no puede irse a medias, vendí todo lo que tenía en Uruguay, una casa que fue de mi familia, un terreno, junté un capital y decidí guardar e invertir en bonos, porque no se puede llevar el dinero en una valija a Brasil y es más difícil sacarlo. Mi padre me enseñó a invertir en bonos como un negocio muy serio”, dice. 
 
Entonces, los precios del petróleo eran altos y las calificadoras de riesgo daban ratings positivos para los papeles de deuda emitidos por Ecuador que pagaba un interés similar a los de Uruguay. En 2007 y 2008 Penades invirtió 455 mil dólares en “bonos 2030”, que le pagarían un 10 por ciento de interés anual hasta el 2030. También compró bonos 2012. “No sabe todo el sufrimiento que viví cuando el señor Correa decide que los bonos son ilegales, no dicen que no pueden pagar, dicen que son ilegales”.
 
Defaults
 
La emisión de bonos es una de las formas en que un país solicita un préstamo al mercado internacional. Los bonos que adquirió Penades fueron emitidos en el año 2000 por el Ecuador bajo la autoridad de la US National Bank Association, con el banco Citigroup como agente emisor y con un contrato que establece que cualquier acción legal por incumplimiento debe ser tramitada ante un tribunal de Nueva York. 
 
Sin embargo, cuando el expresidente Rafael Correa llegó al poder en 2007 ordenó un estudio exhaustivo de la deuda externa y creó la Comisión de Auditoría Integral al Crédito Público. En noviembre de 2008, esta comisión determinó que ciertos bonos carecían de legalidad y eran “ilegítimos” pues habían sido adquiridos en procesos de reestructuración poco transparentes. Los Bonos 2012 y 2030 se habían creado para canjear bonos anteriores declarados en mora en 1999. Según el informe final de la Comisión, los bonos Global 2015, emitidos en 2005, también presentaban “indicios de ilegitimidad” e “irregularidades”. Correa aseguraba que la negociación de bonos había beneficiado “a unos cuántos especuladores”, aunque nunca dijo sus nombres. 
 
En diciembre de 2008, Ecuador declaró un ‘default’ (incumplimiento de las obligaciones de un préstamo) selectivo y dejó de pagar estos bonos que representaban unos 3.200 millones de dólares. En su historia, el Ecuador ha declarado el default 11 veces, pero esta era la primera vez que lo hacía con suficiente dinero en las cuentas. 
 
Ese default, como luego fue evidente, era parte de una estrategia para bajar la deuda externa que estaba casi en 13 mil millones. Al mes de anunciar que no pagaría, el gobierno contrató a la consultora Lazard Freres, la misma que había ayudado a Argentina a recomprar parte de su deuda impaga a menor precio. Ecuador logró recomprar el 93 por ciento de los bonos al 35 por ciento de su valor original, tuvo que pagar en efectivo 1.022 millones de dólares. El plan generó un ahorro inmediato de 2.178 millones, además de los intereses que se dejarían de pagar hasta el 2030. Extrañamente, Ecuador decidió sí pagar a los tenedores los bonos 2015 que había declarado ilegales. 
 
“Correa dijo que iba a demandar a quien no vendiera los bonos. Pero yo de ninguna manera podía vender en esas condiciones”, dice Penades. “Hubo una gran manipulación, todos los que sabían que Ecuador iba a dejar de pagar pudieron vender sus bonos a precios altos y hacer fortunas”. 
 
Entre los tenedores de bonos que no aceptaron vender al 35 por ciento también estuvo GMO Trust, un fondo de inversión de Boston que tenía 15,9 millones de dólares en bonos y que demandó al Ecuador en una Corte Federal de Manhattan, pero que llegó a un acuerdo con el país.
 
A Daniel Penades también le ofrecieron llegar a un acuerdo. En 2016 recibió una llamada de Hamouda Chekir, un ejecutivo de la financiera Lazard Freres, para hacerle una oferta. Penades no quiso negociar con él. “Yo acá tengo un juicio con Ecuador y no puedo hablar con ningún banco que me diga que está representando a Ecuador”, le dijo.
 
Poco tiempo después recibió la visita de Carlos Barrionuevo del Ministerio de Finanzas, y de Miguel Zaldívar, un venezolano miembro de Hogan Lovells, la firma de abogados que ha asesorado al Ecuador para obtener préstamos de China. Se reunieron en el hotel Marriott de Copacabana. “Muy amables los señores, me ofrecieron un 70 por ciento del valor de mis bonos, sin intereses. Hubiera perdido muchísimo dinero”, dice Penades. “No acepté, seguí el juicio”.
 
¿Tomó Penades una mala decisión?  “Yo no sé si Penades se equivoca al no vender”, dice Fausto Ortiz, quien fue ministro de Economía en el gobierno de Rafael Correa y ha conocido sobre este caso en redes sociales. “Una cosa es cómo lo analiza un fondo de inversión, que maneja plata de mucha gente. En cambio a una persona natural que consiguió una platita e invirtió en bonos, si le quedan mal la quiebran”, explica. “Es una desgracia para alguien que invirtió en bonos del Ecuador que el país le diga no te pago y además eres un inmoral por haberlos comprado”.
 
¿Ahorro?
Ortiz siempre fue crítico del default y piensa que a largo plazo no fue buen negocio. “La consecuencia fue que el siguiente financiamiento tuvimos que hacerlo con China, que tuvimos que utilizar petróleo como garantía, y que ahora tomamos deuda a un interés más alto y plazo más corto”. Desde 2014, Ecuador ha realizado ocho emisiones de bonos con intereses que van desde el 7,95 hasta el 10,75 por ciento, y con plazos de entre cinco y 10 años. Los países vecinos, mientras tanto, se endeudan al cuatro por ciento de interés y con varias décadas de plazo, dice Ortiz.
 
El analista Alberto Acosta Burneo, opina que el resultado del default “es claramente negativo. Los intereses son ahora significativamente más elevados para el Ecuador, la deuda es más cara para el país”.
 
Actualmente Ecuador está en riesgo real de caer nuevamente en default y esta vez ya no por estrategia sino por falta de fondos. Según un informe de Bloomberg. “Ecuador probablemente tenga el mayor riesgo de incumplimiento después de Venezuela”. Este riesgo se incrementa por la ola de préstamos a intereses altos y “como resultado de la política de seguir gastando a pesar de no contar con los recursos necesarios”, dice Acosta. A la fecha, la deuda externa está ya en 28.896 millones de dólares.
 
El saldo
 
El Ministerio de Finanzas sigue reconociendo en sus balances el saldo de los bonos 2012 y 2030 que nunca se recompraron: suma 389 millones y aumenta en unos 15 millones al año por los intereses. 
 
Daniel Penades ya prepara una demanda para reclamar su capital más intereses de los bonos 2012 y dice que si está vivo hará lo mismo cuando los bonos 2030 alcancen su madurez. 
 
Cuando se quedó sin capital para emprender, Penades trabajó como chofer y hasta como extra en películas. “Ecuador a mí me destrozó la vida. Tengo problemas de trombosis, preciso exámenes médicos cada mes, estoy pre diabético”, dice. Ahora se dedica a cuidar de su hija de siete años porque les sale más económico que pagar una niñera. 
 
“Pienso en mi hija, le estoy enseñando a no dejarse robar”, dice Penades. “Si el juicio no lo puedo hacer yo en el año 2030, quiero que lo haga ella y si no, el dinero quedará ahí. Yo me voy a morir antes de entregarle mis bonos a alguien que dice que son ilegales, pero me los quiere comprar a la tercera parte”. Por todos los intereses y mora acumulados, Penades calcula que el Ecuador le debe más de un millón de dólares.
 
 
 
 

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