“Ecuador, país insignificante” | Vistazo

“Ecuador, país insignificante”

Opinión, Patricia Estupiñán

Patricia Estupiñán

“Ecuador, país insignificante”

Miércoles, 24 de Enero de 2018 - 16:38
Al conceder la nacionalidad a Julian Assange buscando su estatus diplomático para que pueda evadir la justicia de Gran Bretaña, la Cancillería cometió un grave error, que se suma a la cadena de desatinos con que los gobiernos de Rafael Correa y Lenín Moreno han manejado el caso.
 
El pretexto para concederle el refugio fue absurdo: defender sus derechos humanos. Las teorías sobre conspiraciones tienen asidero en países como Ecuador, donde la vigencia del estado de derecho es débil, pero resultan ilógicas en Suecia que ocupa el tercer lugar en el mundo en protección de derechos humanos, donde a Assange dos mujeres lo acusaban de haberlas violado. En su momento el asilo sirvió a los intereses de Rafael Correa, quien estaba ansioso de lavar su mala imagen por la disputa con diario El Universo y a Assange quien debía ir a Suecia, luego de que fallaron sus recursos legales en Gran Bretaña. Ni Ecuador ni el hacker imaginaron que la estadía duraría más de cinco años.
 
Más allá de las excentricidades y el gasto cuantioso, el director de Wikileaks ha causado serios irritantes en relaciones con nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, y con el país europeo que tiene la mayor colonia de migrantes ecuatorianos, España. Después de las filtraciones que el portal hizo durante las elecciones en Estados Unidos contra el partido Demócrata, los servicios de inteligencia estadounidenses consideran al hacker un agente ruso.
 
Ecuador estaría albergando a un espía y puede especularse que por estar en nuestra embajada interviene desde nuestro territorio. En España, en cambio, el gobierno de Mariano Rajoy se quejó de Assange por su intromisión a favor del separatismo. En ambos casos, Assange violó un principio fundamental del asilo diplomático, que es no hacer política. ¿Para las autoridades ecuatorianas no son un hecho grave las acusaciones de violación? ¿O, no creen que es un delito interferir en las elecciones de otro país?
 
Haberle otorgado la nacionalidad ecuatoriana resulta una deshonra. ¿Cómo puede naturalizarse a un individuo que considera al Ecuador un “país insignificante? ¿Dónde quedó el orgullo de ser ecuatoriano en nuestros representantes? Por otro lado, la nacionalidad se ha conferido por servicios relevantes. ¿Cuál ha sido el mérito de Assange y qué favor de trascendencia hizo para beneficio de los ecuatorianos? Tan burda es la acción de adjudicarle la nacionalidad, que la Cancillería la tramitó en secreto y la negó hasta que se “filtró” la cédula. ¿Dónde quedó la transparencia prometida con el cambio de régimen?
 
Sorprende la gran tolerancia de Correa y Moreno con Assange y que no se escatimen los esfuerzos por protegerlo, mientras él incumple con las condiciones de su asilo y con los pedidos de restricción gubernamentales a sus intervenciones. Todo induce a pensar que el hacker, quien ha tenido la habilidad de intervenir en países tecnológicamente avanzados, conoce algunos oscuros secretos de Ecuador.
 
No obstante, la verdad prevalecerá. Saldrá a la luz cuando no deje de estar “prohibida la fiscalización” en el partido de gobierno, como dijo Raúl Patiño, o cuando el hacker ya no necesite de este “país insignificante” y la filtre en Wikileaks.