Mantega, del éxito económico a las sospechas de corrupción | Vistazo

Mantega, del éxito económico a las sospechas de corrupción

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Mantega, del éxito económico a las sospechas de corrupción

AFP Viernes, 23 de Septiembre de 2016 - 11:35
Condujo la economía brasileña en años de esplendor, cayó cuando la crisis golpeó la puerta y ahora es señalado por sospechas de corrupción: Guido Mantega fue el poderoso ministro de Hacienda en los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff.
 
Nacido en Italia hace 67 años, lleva más de dos décadas en la arena política en las filas del Partido de los Trabajadores (PT), la fuerza que llegó al poder en 2003 de la mano del exobrero metalúrgico que renovó las esperanzas de la izquierda latinoamericana. 
 
Mantega lo acompañaba en las bambalinas desde 1993, como asesor para el área económica, un rol que derivó en coordinador económico para la campaña electoral de 2002 que finalmente llevó al poder a Lula después de tres tentativas frustradas.
 
Y ya en la primera línea, Mantega fue figura clave del área económica en tres de los cuatro mandatos consecutivos del PT en Brasil. 
 
Asumió la cartera de Planificación en 2003 y un año más tarde pasó a presidir el banco de fomento BNDES. En 2006 tomó el mando del Ministerio de Hacienda en reemplazo de Antonio Palocci, que abandonó el cargo presionado por casos de corrupción. 
 
En ese puesto también asumió la Presidencia del Consejo de Administración de Petrobras, la empresa estatal que está el centro del enorme escándalo de corrupción por el que fue detenido este jueves, antes de ser liberado a causa del grave estado de salud de su esposa. 
 
- Un heterodoxo, en época de vacas gordas-
 
Mantega fue ministro de Hacienda hasta fines del primer mandato de Rousseff antes de ser reemplazado en 2015 por el ortodoxo Joaquim Levy, tras la reelección de la mandataria.
 
"Mantega entró al gobierno de Lula con una perspectiva heterodoxa de la economía. Hasta entonces había prevalecido al tesis del 'trípode económico' que venía de la era de Fernando Henrique Cardoso, que a partir de ahí fue flexibilizada", dijo a la AFP el economista independiente Felipe Queiroz, aludiendo a la triada entre metas de inflación, cambio flotante y meta de superávit primario (antes del pago de intereses de la deuda).
 
"Encarnó la visión de que el Estado debe tener una participación activa en el salto para el desarrollo", añadió. 
 
La mayor economía de América Latina brilló en la década pasada y hasta anotó un espectacular crecimiento de 7,5% en 2010, sorteando sin grandes dificultades la crisis financiera internacional. 
 
"Fue por las políticas que llevamos adelante", afirmó Mantega en una entrevista en 2014.
 
Brasil llegó a ser la séptima economía del mundo ayudada también por un ciclo de alto precio de las materias primas. En el ámbito doméstico, millones de personas salían de la pobreza y se expandía el consumo y el crédito mientras el Estado fomentaba las inversiones a través del Programa de Aceleración del Crecimiento lanzado en 2007.
 
Pero el viento cambió de dirección. Y ya en el primer gobierno de Dilma Rousseff comenzó a tambalear el milagro brasileño, hasta que la recesión se desató a poco andar del 2015. Hacia fines de ese año Brasil comenzaba a perder su grado de inversión otorgado por las grandes agencias de calificación internacional. Pero la cabeza de Mantega ya había rodado. 
 
Ni siquiera entró al segundo gobierno de Rousseff: se asumió una especie de consenso de que, si era reelegida, debía poner en su lugar a un ministro que llevara adelante una serie de recortes en el gasto público para recomponer las muy deterioradas cuentas fiscales y recuperar la actividad, hundida en su peor recesión en décadas.
 
Y Rousseff tampoco terminaría su segundo mandato, después que un juicio político la apartó del poder en agosto pasado acusada de manipulación de las cuentas públicas para asegurar su reelección. 
 
Mantega, con formación en Economía y Sociología, ha escrito varios libros. 
 
Este jueves acompañaba a su esposa en un hospital cuando fue detenido a primera hora de la mañana por la Policía Federal en el marco de la "operación Lava Jato" que investiga la trama de corrupción entre empresarios y políticos en torno a Petrobras.
 
En mayo pasado, fue llevado a declarar por otra causa que investiga un sistema de evasión fiscal en un organismo vinculado al ministerio de Hacienda.