Correa y el peor viaje de su vida… | Vistazo

Correa y el peor viaje de su vida…

Opinión, Carlos Rojas Araujo

Carlos Rojas Araujo

Correa y el peor viaje de su vida…

Jueves, 07 de Diciembre de 2017 - 13:36
Si el expresidente Rafael Correa es consecuente con lo que dice, sus declaraciones del jueves 30 de noviembre, ante la prensa extranjera, sean quizás lo más importante de su viaje trastabillado al Ecuador. Ahí mencionó que “no podía, en los próximos años, por motivos familiares muy profundos, volver a residir en el Ecuador”.
 
Puede ser una expresión demasiado amplia que, vista con maniqueísmo, no signifique nada. El exmandatario prometió alejarse de la política nacional desde antes de las elecciones presidenciales, pero al primer conato de incomodidad, regresó para recuperar sus días de importancia nacional.
 
Esas expectativas no se cumplieron. Todo lo contrario, a Correa se le abrió un armario lleno de esqueletos, cuyas puertas no pudo contener.
 
¿Su visita al Ecuador cambió en algo el proceso judicial en contra del vicepresidente Jorge Glas? ¿Qué argumento de peso exhibió para que la opinión pública dejara de mirar con molestia toda la trama de corrupción alrededor de los sectores estratégicos?
 
Ha sido tan desafortunado Correa que hasta las declaraciones de Alexis Mera, sobre el derroche y la mala planificación en el poliducto Pascuales-Cuenca, jugaron en su contra, al punto de tener que dar explicaciones enredadas en tiempo real y en territorio ecuatoriano.
 
Correa estuvo en el país en días complejos. Fue justo cuando la crítica al presidente Lenín Moreno se destapó por seguir su misma receta económica, prediciendo así el fracaso de las reformas emprendidas.
 
Qué decir de la agenda política. Moreno se valió de un argumento jurídico contundente –el fenecimiento de los plazos de la Ley de Garantías Constitucionales–, para eludir el dictamen de la Corte Constitucional sobre la consulta popular, donde las preguntas más relevantes son el fin de la reelección indefinida y la transición en el Consejo de Participación Ciudadana.
 
El Tribunal Contencioso Electoral, por otro lado, no dirimió a tiempo sobre la legitimidad de las dos directivas que se disputan el control de Alianza PAIS, por lo que la convención del ala correísta perdió sustancia.
 
Su viaje dio piola para que la familia Bucaram cobrara una innecesaria atención política luego de la lamentable escena de sus seguidores en el aeropuerto de Guayaquil. ¡Abdalá Bucaram es ahora el gran interlocutor de la rabia ciudadana…!
 
Y para colmo están sus quejas por el ambiente de censura periodística, dando pie para que los medios internacionales le recuerden que su gobierno fue el gran enemigo de la libertad de expresión.
 
En suma, demasiados malos momentos para un viaje tan caro. Correa se equivocó y quizás por ello su declaración a la prensa extranjera esta vez resulte decidora.
 
Cuatro meses de ausencia física es muy poco tiempo para que el país procese su legado. Un verdadero estadista no puede forzar los plazos ni adaptarlos a su conveniencia. Hacerlo es contraproducente.
 
El Ecuador sigue su marcha, con tropiezos e ilusiones, más allá de lo que hagan sus políticos. Una vez que regrese a Bélgica, el expresidente tendrá todo el tiempo para replantear su liderazgo; puede ser que el fin de la reelección indefinida le demande nuevos proyectos.