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Ecuador, 17 - 04 - 2014
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Pais Reportaje______________________________________________________________________

A España ¡sí!
Karen Correa

Sesenta y cuatro jóvenes ingenieros de las politécnicas del Litoral y del Chimborazo han realizado pasantías en España en la última década. La experiencia ha sido posible gracias a un programa de becas ecuatoriano-español.

A España ¡sí!
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Si bien las escenas de ecuatorianos retornando desde el Reino de España fueron comunes a raíz de la crisis europea y recuerdan un episodio que algunos prefieren olvidar, otras escenas alientan la relación bilateral.

Este es el caso del Programa de Educación y Práctica en empresas de Cataluña que impulsa desde hace 10 años la Fundación Gabriel Vilaseca Soler junto a la entidad española VAE (Voluntarios en Asesoría Empresarial) y las escuelas politécnicas del Litoral y del Chimborazo.

A través de él, 64 graduados de Ingeniería tuvieron la oportunidad de trabajar en empresas catalanas y ampliar sus fronteras de conocimientos teórico-prácticos, además de enfrentarse a las responsabilidades que genera la convivencia entre compañeros.

Cada año alrededor de ocho jóvenes son acogidos por seis meses en compañías de Cataluña para realizar pasantías laborales, asisten a un programa de estudios con asignaturas de máster en la Universidad de Barcelona y conviven en un departamento donde deben encargarse desde las compras en el supermercado y preparación de alimentos, hasta la limpieza.
 

María José Bastidas, pasante durante 2013 en Genebre,
empresa encargada del diseño de piezas de grifería
con planta de producción en China.
 
El programa nació cuando Voluntarios en Asesoría Empresarial (VAE) —entidad sin fines de lucro con sede en Barcelona, formada por jubilados y ejecutivos de alto nivel que asesoran y forman a emprendedores y pequeños negocios que no pueden pagarse un consultor—, generara un ahorro en las contribuciones que había recibido por el estudio realizado para el Generalitat de Barcelona.

Al querer devolver los fondos, fueron facultados por la propia entidad para reorientarlos a otros proyectos, por lo que establecieron contacto con la Espol y nació el programa de becas que inicialmente sería para recibir en Ecuador estudiantes españoles, recuerda Juan José Vilaseca, principal del Grupo Fadesa y presidente de la Fundación Gabriel Vilaseca Soler. “Les propusimos enviar estudiantes ecuatorianos y aceptaron”, dice.

Aunque Vilaseca, socio fundador del programa, reconoce que existen casos de beneficiarios que tal vez no merecían la beca por problemas de indisciplina, los casos de éxito de becarios que fueron invitados para quedarse trabajando en las empresas que realizaron pasantías, así como aquellos que ahora aplican sus conocimientos en empresas locales e internacionales, o emprendieron sus propios negocios, inclinan la balanza a favor del programa.

No en vano el presidente de VAE, Jaime Marsal, con 40 años de experiencia en gestión empresarial, recalca: “Llegar a la décima edición es un hito, pero el verdadero éxito del programa es ayudar a formar a los futuros directivos de Ecuador”.
 

John Rayo, (segundo desde la izquierda) ingeniero mecánico
también pasante en Genebre en el área de calidad. Conforma
el último grupo de becarios que viajó en enero de 2014.
 
Marcos Tapia, director de Ingeniería Industrial en la Espol entre 1995 y 2006, asegura que para buscar emprendimientos es importante esperar cinco años o más. En este tiempo se espera que el egresado esté ejerciendo su profesión de acuerdo a su perfil profesional. Actualmente es director de la Unidad de vínculos con la sociedad de la Espol y señala que metodológicamente para realizar el estudio de seguimiento de graduados se realizan tres mediciones. La primera inmediatamente después de egresar de la carrera; la segunda a partir del tercer año en el que se determina su inserción laboral y la tercera después de los cinco años.

El emprendedor
Perteneciente al segundo grupo de becarios, Francisco García, es uno de los beneficiarios que luego de la experiencia laboral en España en 2005, reafirmó su vocación de servicio social y la gestión del talento humano.

Desde 2010 es el director ejecutivo de la Fundación Acción Solidaria que beneficia a más de 10.000 personas de zonas suburbanas de Guayaquil (Nigeria, Trinitaria y Guasmo), además de áreas rurales en Daule, a través de programas de Responsabilidad Social Corporativa, proyectos de autogestión, erradicación del trabajo infantil y microemprendimientos.
 

Francisco García, es director ejecutivo de la Fundación Acción Solidaria y
de empresas privadas que se encargan de la gestión del talento humano.

Originario de Manta, inicialmente estudió Ingeniería Naval para seguir los pasos de su padre, ciudadano español y jefe de máquinas de barcos pesqueros atuneros, sin embargo se decidió más tarde por la Ingeniería Industrial en la Espol.

Y no se equivocó, fue nombrado ayudante de cátedra, presidente de la Asociación de Estudiantes y luego gerente de relaciones comerciales de la naciente Empresa Juvenil de la Espol (EJE), un concepto de empresa que reúne a los estudiantes de los últimos años para ofrecer consultorías. Aquí tuvo la oportunidad de relacionarse con los presidentes de las confederaciones de empresas junior de Brasil, donde existen 600 empresas y de Europa, donde hay 450.

Realizó sus prácticas en MRW, empresa de paquetería urgente con más de 10.000 empleados y una filosofía de responsabilidad social que ha sido caso de estudio de las universidades de Barcelona y Harvard. “Si tu padre o tu madre son adultos mayores y están a 50 kilómetros, el envío de un paquete hasta de dos kilos cada mes es gratis. Si tienes un hijo en el área militar también y si tienes un familiar ciego y necesita un perro lazarillo o alguna instrumentación también”, señala.

Adicionalmente el 12 por ciento de la plantilla la integran personas con capacidades especiales, un porcentaje mucho más elevado al dispuesto legalmente.

Durante la pasantía Francisco se inició sacando copias, pasó por el departamento de logística, el de valijas y además participó en los desayunos de la dirección, donde asistía el presidente ejecutivo de la empresa y los franquiciados.
 

Darlene Andrade (primera desde la derecha) es ingeniera en alimentos de la
Escuela Politécnica del Litoral y tiene un posgrado en Desarrollo de proyectos
en Ingeniería de Alimentos en la Universidad de Cataluña. Hoy trabaja en España,
en Torribas, una empresa dedicada a la industrialización de la patata,
la misma empresa donde realizó su pasantía en 2011.

Cuando vino la beca, ya se había vinculado a la fundación como asistente, pero al volver a Ecuador aceptó en 2006 la oferta del grupo Zunino para convertirse en gerente corporativo de Desarrollo Humano y Responsabilidad Social Corporativa. Dejar este cargo en 2009 a sus 25 años, cuando la mayoría de los directores de Recursos Humanos tenían como promedio 45 años, no fue una decisión fácil, pero optó por volver a Acción Solidaria, esta vez como director de proyectos. 

Realizó diplomados de Dirección Estratégica de Recursos Humanos y Business Coaching en el Tecnológico de Monterrey, una maestría en Dirección y Gestión Estratégica de Personal, actualmente aplica para un Executive MBA en la misma universidad.

En 2010 además crea Personality Human Development Solutions, un grupo pyme de consultoría dedicada a head hunting, planeación y desarrollo, evaluaciones de primer nivel, test on line y todos los subsistemas de gestión de talento humano. Junto a su socio José Miguel Yturralde crea Ypsilom, empresa de desarrollo sostenible RSE y finalmente Intelicab, dedicada a la gestión comercial de las empresas y a optimizar sus procesos. Todas ellas están agrupadas en Bonum Praxis International, que ofrece servicios de consultoría en recursos humanos a nivel internacional.

Optimizando costos en la banca
Introducir conceptos industriales en el manejo de procesos en la actividad bancaria, es uno de los aportes que Ana María Galindo —quien viajó a España en el primer grupo de becarios—, realiza como gerente de productividad del Banco de Guayaquil.

Gracias a ello ha sido posible implementar la estandarización, indicadores de gestión, la visión de procesos en vez de producto, etc. Su nuevo reto consiste en buscar un costeo por proceso de productos, servicios y canales con miras a optimizar los costos en la institución.
 

Ana María Galindo, gerenta de Productividad del Banco de
Guayaquil. Actualmente es la encargada del programa de
optimización de costos en la entidad. Foto José Dimitrakis

Realizó su pasantía en Akzo Nobel Coating, empresa holandesa de químicos, en el área de calidad de la división de pinturas decorativas. “Al inicio fue solo un entrenamiento para conocer el producto, pero al final de la pasantía realizaba pruebas y aprobaba lotes de producción como cualquier otro analista de laboratorio”.

Una de las mayores enseñanzas de esta etapa además del esquema riguroso de puntualidad consistió en la interacción con los diferentes niveles de trabajadores en la planta, que permite enriquecer la información desde la primera línea de trabajo.

Ana María combinó en su carrera de Ingeniería Industrial que más tarde complementó con una Maestría en Administración de Empresas en el IDE, su pasión por el dibujo, la mecánica, ya que ayudaba a su padre a reparar los artefactos en el hogar, y los números que inicialmente la orientaban hacia la arquitectura.

En otros cielos
Al igual que Ana María, para Gladys Quirola, subgerente de Mejores Prácticas en Revenue Management Latam Airlines en Chile, una de las experiencias fundamentales de este período consistió en la interacción con todo el personal que es el “día a día de un ingeniero industrial”, dice.

Trabajar con personas de muchos años de experiencia, a quienes se debe enseñar y convencer de que existen nuevas formas de organizarse para ser más eficientes, además del manejo de un idioma distinto como el catalán fueron claves en este proceso.
 

María Fernanda López, entre febrero y julio de 2013 estuvo
en Gutmar, empresa de mecanizados de precisión.

Ella realizó su pasantía en Gutmar, una empresa de mecanizados de precisión encargada de fabricar partes para el tren de aterrizaje de aviones, piezas para helicópteros, robots anti explosivos, etc. Participó en la implementación de la tecnología 5S en una línea de planta y en la elaboración de la memoria del Plan de Negocios de la empresa.

Al terminar su pasantía fue invitada a ingresar al rol de la compañía, sin embargo se decidió por el cargo de Analista de Procesos en Dole Ecuador, empresa donde había realizado su tesis de grado. Allí permaneció dos años hasta integrarse a Lan, donde trabajó tanto en Ecuador, Perú y actualmente Chile, siempre en el área de revenue management (gestión de ingresos).

Cambiando sobre la marcha
Con miras a lograr el máximo beneficio para los jóvenes, el programa se ajusta año a año, según narra el propio Juan José Vilaseca, principal del Grupo Fadesa y la Fundación Gabriel Vilaseca Soler. 

Los primeros años, una vez iniciada la crisis económica, existían empresas que abrían sus puertas pero no estaban en condiciones de pagarles un salario, por lo que desde el segundo año los estudiantes crearon un fondo común con sus sueldos que se distribuye en partes proporcionales.
 

Otro de los cambios importantes consistió en el pago del pasaje a España. En los primeros años este era cubierto por la Fundación, ahora lo hace el propio estudiante, que una vez terminada la pasantía, tiene la obligación de volver al Ecuador, muchas veces perdiendo propuestas de trabajo en las empresas que los reciben como pasantes, pero es un compromiso con la Embajada de España en Ecuador.

Así también “ya no nos guiamos solo por las notas, vemos también la actitud, que es sumamente importante para conocer realmente a la persona”, indica Vilaseca. 

En las evaluaciones se califica no solo la calidad del trabajo del becario sino su asistencia y puntualidad, orden y pulcritud, y en la carta de compromiso aceptan realizar el mantenimiento y limpieza del departamento y asumir hasta 2.000 dólares si se ocasionan daños.
 
 
Edición N° 1119 - Abril 10 / 2014



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