
¿Le entregamos el alma al Diablo?
Mariana Romero
Hace mucho tiempo que un galán de telenovelas no causaba tanta conmoción como la que produjo Jencarlos Canela en su visita a nuestro país. Más allá de su indiscutible atractivo ¿qué es lo que tiene este actor?
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Debo decir la verdad: asumí la asignación de esta cobertura pensando que el entrevistado era otra cara bonita y nada más. No me emocioné en lo más mínimo. Inclusive llegó a molestarme y pensé en lo ridícula que resultaba la actitud de mis compañeras de la redacción, que suspiraban envidiándome porque iba a estar con él.
Y había una razón para su conducta: el personaje les era familiar, ellas han seguido la telenovela “Más sabe el diablo” donde Jencarlos Canela, es su protagonista, y yo ni siquiera estaba familiarizada con su rostro porque últimamente no veo mucha televisión.
Llegué a Ecuavisa Quito y lo esperaban montones de jovencitas arrimadas a la verja del edificio de la calle Bosmediano, en medio de un operativo montado con guardaespaldas y todo. Exageraciones, pensé.
El equipo humano del programa “Así somos” tenía el estudio alborotado. En sus camerinos las animadoras se maquillaban para las fotos que estaban programadas con Vistazo. Un mesero tenía listo vino, agua y hasta champán para esperar a Canela. Lo vestirían de negro (yo había llevado cuatro camisas de un diseñador local para ese fin) para que haga contraste con los trajes rojos de Pamela Cortés y Dallyana Passailaigue.
Mientras el fotógrafo Jorge Itúrburu preparaba el fondo que iba a poner para su sesión de fotos llegó este joven actor con su papá y mánager Heriberto Canela, y su productora panameña. Lo encerraron en el camerino para un ligero retoque. Luego salió la asistente de Ana Cecilia Alvarado (productora de Así somos) y dijo: “No quiere ninguna de las camisas que trajiste, quiere ser él mismo”. ¡Ya me cayó mal este tipo, pensé!, y de repente me invitaron a pasar a su camerino. Me detuve en el marco de la puerta para mirarlo, y en honor a la verdad debo confesar que quedé petrificada, porque de pronto Canela se volteó y pude apreciar su hermoso rostro: una piel tostada impecable, montones de cadenas y dijes colgando en su pecho rasurado y esos ojos de mirada intensa. El muchacho se tocó el cabello y sonrió.
“No te resientas mi reina, no es que no me gustan las camisas, lo que pasa es que quiero ponerme chompa. No puedo alejarme de mi forma de vestir y ésta solo la voy a lucir para tu portada. ¿Qué tipo de revista esVistazo?” Bueno, contesté, de actualidad. No acostumbramos a poner hombres en la tapa, a menos que sea el Papa, los presidentes y un personaje extraordinario. Y él agregó “Wow... corresponderé a ese honor”.
Los minutos iniciales de las fotos fueron un poco tensos, ni las chicas atinaban a arrimarse a él, ni él se decidía a extender sus brazos. “Nos vamos a tocar y no conozco ni sus nombres”, dijo con una sonrisa e inició un diálogo cariñoso para romper el hielo, mientras posaba. La química sin duda se produjo con Dallyana, a quien él agarró y ella también. Casi todo el personal del canal observaba la sesión mientras yo me preguntaba el por qué de esa magia. Era demasiada perfección en una sola persona. Mucha humildad y amabilidad juntas.
“Canela desborda en la novela una energía especial que traspasa la pantalla y nos conquista a todas”, dijo de él una joven empresaria, que hasta se ofreció para viajar a Quito y hacer de asistente de producción en nuestra portada.
Besos con alma
Lejos queda ya el recuerdo de su paso por el programa de Don Francisco, donde a sus cinco años era uno de los talentosos niños que hacía preguntas a los mayores. Su padre contó que a los siete años, en una fiesta de navidad, el pequeño Jencarlos cantó dos canciones para asombro de todos. Y terminado el show familiar dijo: “Papá, esto es lo que yo quiero ser de mayor, un cantante”. Así que luego con el sacrificio de todos, el tercero de los hijos de este hogar cubano-americano, inició sus clases de percusión y de música clásica. “He tratado de ser su amigo. Lo de Jencarlos ha sido un trabajo de muchos años tocando puertas en Miami. Él vive solo en un departamento de Miami Beach, pero su talón de Aquiles son las mujeres”.
A través de la novela, sus besos con la coprotagonista, de “Más sabe eL Diablo”, la actriz Gaby Espino, no han pasado desapercibidos. El romance de ambos ha sido un tema recurrente de la prensa rosa latina. “Yo creo en la química, porque somos pura energía. No he sido causante de ningún divorcio, ella ya estaba en problemas cuando la conocí”. Y como si fuera una censura, agrega. “Cualquier persona que se case con una actriz sabe que la química va a darse entre actores. Eso es cuestión de confianza y comunicación. Y los besos que le di sí fueron de verdad... porque cuando beso, beso con el alma”, dijo mientras soltaba una gran sonrisa.
Su propio papá ha dicho que su debilidad son las mujeres de todas las edades, y por eso se mete en líos. “A mí no me importa la edad, lo importante es que las dos personas estemos conectadas. He encontrado mujeres maduras que están estupendas, que me hacen sentir muy bien, y mujeres de 20 que también me dicen mucho. He tenido muy pocas relaciones serias, pero cuando ha ocurrido, he cuidado mucho la relación”.
¿Por qué nos gusta este actor? Porque no es acartonado. Responde con sinceridad sentirse nervioso ante las preguntas de nueve mujeres intensas. Él conjuga lo que las mujeres buscamos en un hombre: que sea atractivo y bueno, cualidades que desborda este joven. ¿Es feliz? “La felicidad no depende de otros. He aprendido a no poner mi sentimiento en cosas que van y vienen. Busco a alguien con quien compartir mi dicha. No me hastían para nada las fans, es más, creo que en otra vida no tuve acción, por eso ahora soy un diablo, ja ja”. Un diablo que también a mí me atrapó.
Esencia de Canela
A Jencarlos Canela le favorece su atractivo físico y ese don de gentes impresionante que lo hace asequible al público. Actuó en las ceremonias de Miss Mundo 2004 y Miss Mundo 2005.En el año 2006 fue escogido para protagonizar un comercial televisivo de Ford, para el cual compuso la canción principal. Hizo su debut actoral como Freddy Torres en la popular telenovela Pecados ajenos, luego actuó en Doña Bárbara en el papel de Asdrúbal. El diablo más deseado de la pantalla nació un 21 de abril en Miami, de padres cubanos, y manifiesta haber quedado satisfecho con la visita a Ecuador, sobre todo por el recibimiento de los fans, en su mayoría mujeres. “En todas partes nos trataron muy bien, las ecuatorianas se quedaron con mi corazón”, dijo este joven que inició su carrera musical en el año 2002, con la banda Miami Boom Boom Pop. “Hace mucho no vivíamos algo así”, dijo su promotora Haydeé Tuñón que lo acompañó en el viaje con el padre y mánager del cantante, Heriberto Canela. Si bien es cierto que Jencarlos es muy popular, ellos califican a lo de Guayaquil como “incomparable”.
La seguridad del aeropuerto José Joaquín de Olmedo, de Guayaquil, le exigió salir por la pista de aterrizaje por la gran cantidad de fanáticos que esperaban afuera. Lo seguían en vehículos hasta que arribó a Ecuavisa, al punto de que tuvo que comer siempre dentro del hotel en que se hospedó porque era imposible ir a algún restaurante. En su visita a la Mitad del Mundo lo declararon visitante ilustre.
“El beso con Dallyana Passailaigue me impresionó, así como esas nueve mujeres de Así Somos.Si lo de ella hacia mí fue un beso robado, pues que me lo siga robando”, dijo entre sonrisas, y en seguida aclaró que no tiene novia: “Estoy tranquilo ahorita mismo. Me encanta estar en una relación, soy muy entregado al amor, muy apasionado, muy sexual. La convivencia con la mujer es plena. Me fascina, conocerla, y a través de ella conocerme a mí mismo. En este momento no tengo una relación seria, pero estoy abierto siempre a esta posibilidad porque me encanta”.
Sobre la homosexualidad dijo que el amor como sentimiento puro es bonito y al comentarle si con la retirada de Ricky Martin de la escena femenina solo nos quedaba un cantante como él, respondió: “¡Ja, ja, por supuesto que no!”
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Desde la Plaza de la Democracia en Asunción a las portadas digitales e impresas de periódicos del mundo entero. Su nombre es Larissa Riquelme. |
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