“No te sientes motivado a estudiar lo que no te gusta”, dice Fausto Tapia, alumno del Colegio San Gabriel de Quito. Por eso se quedó un semestre sin estudiar hasta conseguir un cupo en Mecatrónica, donde se mezclan conocimientos informáticos, mecánicos y eléctricos. En su primer intento le faltó medio punto para obtener un cupo en la Escuela Politécnica del Ejército (ESPE). Un año después las reglas cambiaron… Y su suerte también.
En 2012, la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) fue la encargada de tomar las pruebas de ingreso a cuatro universidades públicas del país. ¿Y los resultados? Roger Castro de Manta y Kevin Ballesteros de Tena junto a los quiteños Fausto Tapia y Juan Cobo, empataron con la nota más alta: 944 puntos. Coincidentemente los cuatro aspiraban a un cupo en la misma Politécnica del Ejército. Pero el alto puntaje les abrió los horizontes colocándose en el llamado Grupo de Alto Rendimiento que los puede catapultar a cualquiera de las mejores universidades del mundo con una beca estatal.
No fue suerte
“No fue suerte, siempre he sabido dedicarme”, cuenta Fausto Tapia. Su récord académico no lo desmiente: obtuvo una de las mejores calificaciones en matemáticas en las pruebas SER 2008 que tomó el Ministerio de Educación y fue primer escolta del Pabellón Nacional en su colegio, San Gabriel de Quito, regentado por sacerdotes jesuitas. Él ahora piensa en mecatrónica y en robótica pero antes, cuando aún estaba en la escuela, “decía que iba a ser curita y luego piloto”.
De su lado, el manabita Roger Castro, había hecho un primer intento por ingresar a la Universidad Estatal de Cuenca donde consiguió cupo sin problemas gracias a su buen pasado académico. Pero su sueño siempre fue graduarse en el exterior como ingeniero ambiental. Roger, el mejor bachiller de su colegio, fue abanderado del Pabellón Nacional en primaria y secundaria de la Unidad Educativa Julio Pierregrosse de Manta, una institución regentada por las Hermanas Esclavas del Divino Corazón.
Mientras Kevin Ballesteros, esperó un semestre hasta decidirse a aplicar para ingeniería civil de la ESPE. Proviene del colegio fiscomisional San José de Tena, provincia del Napo. Confiesa que su rendimiento ha ido de menos a más y que ayudado por las orientaciones de sus padres y de los religiosos josefinos escogió la especialización físico-matemático donde se sintió cómodo. Y por culpa de una lesión, en el camino quedó el tenis de mesa su otra pasión que lo llevó a ser seleccionado juvenil de su provincia.
Irónicamente Juan Cobo no aprobó las pruebas para mecatrónica en la primera ocasión en que se presentó a la ESPE. Para aprovechar el tiempo ingresó a cursos de nivelación y se animó a ser ayudante de cátedra voluntario en la Academia Montebello, donde a la vez practica el inglés porque todas las clases son en ese idioma. En la segunda vez se decidió por Electrónica y aprobó con la mejor nota. Es lo que le gusta. De niño no había artefacto eléctrico que no desarmara: una licuadora, una batidora, radios, carros a control remoto. “Casi siempre me faltaban o me sobraban piezas”, cuenta Juan con una mirada de haber hecho una travesura. Se graduó en el colegio Antares, establecimiento particular laico, ubicado en el verde y cálido Valle de Los Chillos, cerca de Quito.
Lo que les une
Intentamos elaborar un perfil de los mejores bachilleres del país. Así descubrimos que estos cuatro jóvenes tienen varias cosas en común. La primera es que son los primogénitos en familias pequeñas. Juan Esteban Cobo y Fausto Tapia tienen solo una hermana menor, mientras que Kevin Ballesteros y Roger Castro son los mayores entre tres hermanos. “Se basan un poco en ti para los ejemplos y los castigos”, dice Cobo.
Ser hermano mayor, dice Fausto Tapia que le ha servido de mucho ya que pese a que no le gusta enseñar, sus conocimientos de física y matemática los ha reforzado al explicárselos a su hermana.
Ninguno de ellos continuará la profesión de sus padres. El papá de Fausto Tapia es médico veterinario. El de Roger Castro es abogado de libre ejercicio. En cambio el progenitor de Juan Cobo es uno de los administradores de la obra del nuevo aeropuerto de Quito. Mientras que el papá de Kevin Ballesteros es profesor de informática en su natal Tena. Tres de ellos tienen madres con títulos de tercer nivel, que trabajan en el sector privado y que aportan a la economía familiar.
Es también curioso que los cuatro compartan una pasión por la música. Roger Castro, desde los ocho años, es un conocido concertista de violín en eventos públicos y privados de Manta. También integra la Orquesta Sinfónica de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. En 2008 obtuvo una mención al Mérito Artístico otorgado por la Cámara de Comercio de su ciudad.
Fausto Tapia y Kevin Ballesteros tocan la guitarra eléctrica. Incluso Kevin forma parte del grupo Insidius que se alista a participar en un concurso de música inédita en Napo.
“Me encanta estar en movimiento”, dice Juan Cobo, mientras cuenta que prefiere descargar su energía tocando la batería y que su deporte preferido es el tenis.
Sin importar el destino a donde su próxima educación universitaria los lleve, los cuatro coinciden en que el Ecuador necesita desarrollar más a su gente y todos aseguran desde ahora que su compromiso será ejercer sus profesiones en el país.
Con la mirada en el exterior
El Grupo de Alto Rendimiento (GAR) está conformado por 547 estudiantes que podrán estudiar en el extranjero y fueron seleccionados por los resultados que obtuvieron en el examen de ingreso del pasado 18 de febrero. Esta prueba la dieron 45.690 bachilleres que aspiraban a las universidades Estatal de Guayaquil, Técnica de Babahoyo, Estatal de Milagro, Escuela Superior Politécnica del Ejército (ESPE) y el Instituto Tecnológico Superior Central Técnico. Ellos asistirán al Programa de Excelencia con el fin de nivelar sus conocimientos antes de postular a las mejores universidades del mundo con una beca del Gobierno Nacional, que será de hasta 250 mil dólares de acuerdo al país y la carrera elegida. Concluidos los estudios, deberán trabajar en el país por el doble del tiempo del programa académico.
Los mejores colegios del país
Con los puntajes de los estudiantes en la prueba de ingreso a las universidades, el Senescyt elaboró el ranking de los 20 colegios con alumnos más destacados. De ellos 19 se encuentran en Quito y uno en Ambato. Nueve pertenecen a comunidades religiosas católicas; tres son municipales; tres son militares; cuatro son regentados por el Estado y uno es particular.
Colegio - Ciudad - Regente - Promedio
Sebastián de Benalcázar - Quito Municipio de Quito 813
Cardenal Spellman de varones - Quito Comunidad Salesiana 812
Técnico Experimental de Aviación Civil - Quito Dirección de Aviación Civil 797
Unidad Educativa Municipal Eugenio Espejo – Quito Municipio de Quito 793
Marista (Borja 2) - Quito Hermanos Maristas 791