¿Hay un tenista que llegue a ser campeón entrenando el día anterior al torneo? ¿Obtendría Jefferson Pérez el título de campeón mundial de marcha preparándose una semana antes de la carrera?
Con estas preguntas, María Augusta Herrera, especialista del consultorio psicológico de la Universidad Católica de Guayaquil, invita a reflexionar a los estudiantes que pasan del colegio a la universidad, sobre la cantidad y calidad de tiempo, el esfuerzo y la elevada dedicación que deben invertir si desean alcanzar un óptimo desempeño en los estudios universitarios con miras a convertirse en profesionales de excelencia.
”Los chicos quieren ser médicos, arquitectos, etc., rapidito y sin mayor esfuerzo, pero para ser verdaderamente buenos en una carrera deben dejar la farra como segunda opción y dedicarse a estudiar con disciplina y responsabilidad. Eso requiere mucho tiempo y esfuerzo”, enfatiza.
Por primera vez en sus vidas, muchos jóvenes enfrentan una realidad totalmente distinta a la que estaban acostumbrados en el colegio. De la seguridad y la rutina pasan al mundo de decisiones: la elección de la carrera, inscripción en las materias, selección de horarios, planificación de estudio y otros detalles que, si se afrontan con responsabilidad y compromiso, les permitirá un desarrollo exitoso en este nuevo escenario.
María Eugenia Delgado, decana de Artes Liberales y Educación de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo, UEES, aconseja que previa elección de la carrera, los jóvenes deben conocer y analizar cuál es el mercado laboral al que se enfrentarán en su futuro ejercicio profesional.
Ambas profesionales consideran fundamental que los bachilleres definan con claridad y absoluta certeza la carrera a seguir. Al descubrir lo que les apasiona y les gusta ”se activará la motivación endógena -motor que funciona desde el interior de cada ser humano- que los llevará a buscar la mejor forma de nivelar sus conocimientos para aprobar los exámenes de ingreso, avanzar con éxito en la carrera, superar las dificultades que se le presenten en ésta y en el ejercicio profesional futuro”, explica Herrera.
Una forma de conocer y estar seguro de la vocación es visualizarse a futuro y definir si le gustaría ejercer esa profesión o actividad por el resto de su vida.
Además existen estrategias eficaces de estudio que pueden ayudar a evitar el fracaso académico, una de las causas de la deserción universitaria, que en el país es de un 70 por ciento, pues solo un 30 por ciento de los que ingresan a la educación superior se gradúa, según un análisis elaborado por la Senescyt.
Leer todos los días. Herrera y Delgado coinciden en que a muchos alumnos que ingresan a la universidad no les gusta leer. Sin embargo, la lectura es una destreza indispensable para la gran cantidad de información que deben manejar en la universidad, además de ser una exigencia permanente de los profesores.
Resaltar lo principal. La memoria recuerda mejor aquello que se resalta, así que subraye los contenidos centrales del texto y a partir de ellos elabore resúmenes con sus palabras.
Tome apuntes y registre las ideas que más enfatiza el profesor en clase, pues suelen ser los puntos medulares en los exámenes.
Sin dudas. Pregunte todo lo que no comprenda y cuando termine la clase, asegúrese de no tener dudas para evitar dificultades a la hora de estudiar.
Revisar cada asignatura. Planifique su tiempo y diseñe un cronograma de estudio para cada materia. María Augusta Herrera recomienda invertir entre cuatro a cinco horas diarias para estudiar las asignaturas, investigar y consultar otras fuentes bibliográficas que ayuden a entender el contenido, confirmar, cuestionar, profundizar e inclusive rebatir las teorías presentadas por el maestro en clase.
Estructurar los contenidos. Construya esquemas y mapas conceptuales. El primero presenta con claridad y en orden de importancia las ideas centrales del texto. El segundo es una representación gráfica del contenido para interiorizarlo mejor y evitar la memorización. Requiere entender previamente los datos, seleccionar conceptos, reflexionar sobre ellos, encontrar relaciones y conectarlos entre sí.
Nada para última hora. ”En general, los jóvenes arrastran desde el colegio la costumbre de dejar todo para última hora y en un día quieren estudiar toda la materia para el examen. Entonces acuden a la memoria. El proceso para comprender y entender la teoría implica más tiempo”, advierte Herrera.
Si el estudiante universitario cuenta con capacidad para organizarse y cumple un programa de aprendizaje sin dilaciones, las estrategias de estudio le ayudarán a desarrollar ciertas habilidades de auto aprendizaje que influirán positivamente en su rendimiento universitario.