“Espero que no sea la última vez en ver reunidos a todos los representantes del deporte nacional”, afirmó la campeona mundial en levantamiento de pesas Seledina Nieves el pasado 31 de enero. Ese día el presidente Correa entregó 6,3 millones de dólares en beneficio de 86 deportistas de alto rendimiento. La mesa directiva la compartían junto al Primer Mandatario, el presidente del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) Danilo Carrera y el ministro José Francisco Cevallos. Tres meses después, las palabras de Seledina quedaron para la anécdota. Según Danilo Carrera la pugna “se veía venir”.
Todo por el deporte
En 1973 el país vivía en dictadura militar y el gobierno anunciaba que dictaría la primera Ley del Deporte. La dirigencia percibía un deseo de los generales por manejar los hilos deportivos del país. Entonces desde el Gobierno se pretendía limitar el número de deportistas que acudirían a los eventos internacionales y además, imponer a los jefes de delegación. La protesta no se hizo esperar y como consecuencia Voltaire Paladines Polo, presidente del COE, fue encarcelado por defender el principio olímpico de la no intervención del Estado.
Revista Estadio en un editorial publicado en enero de ese año le ponía el cascabel al gato: “El peligro mayor de una intervención estatal está en la posibilidad de que se pretenda utilizar el deporte como trampolín o medio de metas partidistas o dogmáticas. Pero también iguales propósitos pueden tener quienes dirigen, a título de supra autónomos, los organismos deportivos de una nación”.
Ese año la culpa la pagaron los atletas que se quedaron sin participar en los Juegos Bolivarianos que se realizaban en Panamá. “Yo fui uno de los afectados” recuerda el nadador Jorge Delgado Panchana. “En esos juegos tenía la oportunidad de haber ganado 10 medallas de oro”, recuerda Delgado, quien un año antes fue cuarto en las Olimpiadas de Munich.
Medallas al granel
En los 63 años de vida, el COE ha tenido siete presidentes. El de más larga data fue Sabino Hernández, ya fallecido, quien dirigió el olimpismo durante dos décadas. El único que tuvo un paso fugaz fue Jacobo Bucaram Ortiz, su gestión –menos de un año– casi coincidió con la de su hermano Abdalá en la Presidencia de la República. Por presión de 18 federaciones ecuatorianas, Bucaram renunció. En su remplazo fue elegido, Danilo Carrera Drouet, un banquero que asegura “utilizo mi tiempo y mi dinero para hacer deporte, porque amo el deporte. Con tan pocos recursos hemos logrado lo que se ha logrado para el deporte ecuatoriano (7.368 medallas en torneos internacionales en 14 años)”.
El presupuesto para el COE y las federaciones ecuatorianas por deporte es modesto y representa el 11 por ciento de los 71 millones de dólares del dinero que el Estado dedicará en 2012 para las organizaciones deportivas del país. Por ser un año olímpico, en enero hubo una asignación especial de 6,3 millones para preparación de los atletas. Es decir que el COE más las 46 federaciones manejarían casi 15 millones de dólares este año.
La pugna
En 2007 se creó el Ministerio del Deporte y tres años después se aprobó una nueva Ley, la tercera de la historia deportiva nacional. La penúltima duró solo cinco años. De la aplicación de la nueva ley surgen los problemas.
Debajo del COE existen 46 federaciones deportivas, una por cada deporte olímpico o con reconocimiento internacional. Las federaciones están a su vez formadas por al menos cinco clubes que tengan a su vez más de 25 socios cada uno. Según la interpretación del ministro José Francisco Cevallos, las federaciones debían hacer elecciones hasta el uno de abril pasado. Cuarenta no habrían cumplido con el requisito, por lo que fueron intervenidas. “Queremos lo mejor para los deportistas. Pero esta ley a algunos les gusta y a otros no. Estamos aquí para hacer cumplir a cabalidad la reorganización de la estructura deportiva del país”.
De su lado el presidente del COE, Danilo Carrera, asegura que el Ministro, para recortar los períodos de los dirigentes de las federaciones, se basa en un acuerdo ministerial “totalmente ilegal”. Y asegura que: “Todas la federaciones, contrariamente a lo que dice el ministro, hicieron sus elecciones”. El asunto, agrega, es que algunas federaciones no tuvieron clubes porque el mismo ministerio no los aceptó. “Sí se aprobaron ciertos clubes que a él le interesa, amigos de él, para querer hacer federaciones con clubes falsos”. Y finaliza argumentando que “esto tiene un fin, ya lo sabemos. El fin es apoderarse de esas federaciones ecuatorianas para lograr captar el COE”.
¿Una salida? Ninguna de las dos instituciones piensa ceder. Públicamente se han criticado en duros términos. Mientras tanto, la cuenta regresiva para las olimpiadas de Londres ya se inició. Si el Comité Olímpico Internacional considera que el Gobierno quiere restar autonomía al COE, los deportistas ecuatorianos no podrían defender la bandera tricolor en la capital inglesa. Un final al que nadie quiere llegar.