
Un Lama en Ecuador
Un lama es un maestro espiritual budista. Durante la reciente visita al Ecuador de Tulku Lama Lobsang, Vistazo planteó algunas preguntas a este guía, nacido en el Tíbet en 1976.
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¿Cuál es la diferencia que ve entre la forma de ser de los orientales y los occidentales?
Sin importar si las personas somos de Latinoamérica, de Europa, o del Asia todos buscamos lo mismo: queremos ser felices y no sufrir. Es parte de la naturaleza humana. Los problemas que atravesamos son los mismos en todo el planeta, por lo tanto, las enseñanzas sobre cómo enfrentarlos deberían ser las mismas. Lo que varía es el cómo, es decir, la manera en que las enseñanzas se adaptan y se transmiten de acuerdo a cada cultura.
¿Cómo enfrenta el latinoamericano esas verdades universales?
Sólo he estado en Brasil y Ecuador en Latinoamérica, pero he viajado mucho por Norteamérica, Europa y Asia, me he dado cuenta que la clase social a la que pertenecen las personas tiene mucho que ver, más que la geografía. Diría que las personas de las clases más altas tienen un tipo de problemas, la clase media otros y la de menos recursos otros, mentalmente hablando.
Las personas más pobres tienen problemas más simples que no requieren mucha explicación porque son básicos: cómo obtener lo necesario para sobrevivir, cómo conseguir comida, un techo. Van de afuera hacia dentro. Los de clase media y alta tienen problemas que diría que van de dentro hacia fuera, porque mucho de su sufrimiento está relacionado con la posibilidad de perder lo que tienen en el plano material. Los pobres sufren por lo que no reciben y los más ricos sufren por el miedo a perder lo que ya han recibido.
¿El éxito –desde la perspectiva de Occidente– es compatible con las enseñanzas budistas?
En el budismo la felicidad no está relacionada con lo que uno tiene o no tiene, sino con la manera en que cada quien decide llevar su vida. Por ejemplo, si alguien recibe una gran suma de dinero, puede hacerlo feliz o puede conducirlo al sufrimiento, dependiendo del camino que decida seguir. La plata no es buena ni mala, depende de cómo la utilice.
La mayoría de personas en Occidente piensan que si no tienen éxito no serán felices.
Sin embargo, no se dan cuenta de que el éxito material trae otro tipo de problemas.
Si uno es feliz o no, depende de la manera en que tome las cosas. Muchos ya lo han experimentado, han asumido que una vez que su negocio sea próspero serán dichosos y cuando alcanzan esa prosperidad material se dan cuenta de que no es así.
Entiendo que el budismo enseña a no pensar tanto en el pasado ni en el futuro sino más bien en centrarse en el presente.
Efectivamente, decimos que no hay que pensar demasiado en el pasado ni en el futuro, que debemos ubicarnos en el momento presente, porque esa es la única manera de meditar.
Sin embargo, nunca decimos que tenemos que pensar en el momento presente, porque una vez que lo pensaste ya es pasado. Por otra parte, el tratar de no pensar ya se convierte en un pensamiento. Se trata de estar en el presente, no de pensarlo.
¿Cómo se combina el estudio de las enseñanzas con la meditación en el budismo?
Cuando empiezas en el budismo, generalmente debes ir de arriba hacia abajo. Debes conocer primero cuál es la meta, el objetivo. Para ello es necesario conocer la sabiduría, leer o escuchar las enseñanzas, luego debes pensar en ti y de ahí debes meditar. Así empiezas a caminar hacia la meta.
Leer y escuchar las enseñanzas te puede cambiar, pero no del todo. Pensar en ti, tampoco es suficiente. Para cambiar realmente es imprescindible meditar. Para cambiar temporalmente puedes leer un libro o ver una buena película, pero para un cambio permanente se requiere la meditación.
¿Qué es lo que aporta la meditación?
En nuestra mente hay demasiado movimiento, cruzan infinidad de pensamientos a cada momento, hay tantas emociones dentro, todo esto no nos permite ver las cosas con claridad. Por esa manera poco clara en que percibimos nuestro alrededor, nos podemos equivocar al actuar, al reaccionar.
Es como tratar de ver cómo es el agua mientras baja con rapidez por una cascada, no se puede, pero en cambio si la ponemos en una taza deja de moverse, se calma y la podemos ver tal cual es. Así mismo, la calma hace que la mente se aclare y pueda ver mejor las cosas.
¿La ley de causa y efecto implica que lo que uno está viviendo, se lo ha provocado uno mismo? ¿Mis acciones me afectan o también las acciones de otros?
Las dos cosas. La causa y el efecto no son una ilusión. Si tomo este lápiz y lo suelto se caerá, eso es producto de la ley de causa y efecto, pero no del karma. El karma es producto de nuestra mente. Cuando la mente procesa una causa y su efecto, eso es karma.
Si me dices que no te gusta mi nariz porque es muy grande, me duele. Pero me duele por todos los conceptos y las huellas emocionales que tengo en mi mente al respecto. El karma es creado por la mente.
¿Pero no está asociado el karma con el castigo?
Es que el castigo implica que hay alguien más poderoso que tú que decide que tú debes ser castigado y sufrir. Nosotros no lo vemos así. Karma significa que cualquier cosa que tú pienses la recibirás, o cualquier cosa que digas, la recibirás, ahora, mañana o diez años después… o en otra vida.
El cristianismo ofrece a quienes se portan bien en la vida terrenal, la salvación, ir a un lugar mejor… ¿cómo es el proceso después de la vida según el budismo?
Está relacionado con el karma. Mientras tengas karma vas a reencarnar. Nacer de nuevo, nacer de nuevo, sucesivamente.
En el budismo, la vida y la muerte es un proceso parecido a dormir y despertar, sobre el que no tenemos control: a veces no quiero dormir pero tengo que hacerlo. A veces, en cambio, quiero seguir durmiendo pero tengo que despertarme.
¿El budismo tiene dogmas?
No. El budismo considera que una duda puede llevarte a la iluminación.
¿Qué dice el budismo sobre el sufrimiento?
Según el budismo, tanto el dolor como la felicidad son una ilusión, son una creación de nuestra mente, una decisión.
Cuando perdemos a un familiar cercano no sufrimos por la persona que nos deja sino por el concepto que tenemos en nuestra mente de “mi familia”.
Ese pensamiento es el que nos hace sufrir, el perder algo “mío”. El egoísmo, el apego es lo que lleva al sufrimiento.
Necesitamos practicar la compasión, que implica no olvidar que existen los otros, entonces todo se ve desde una perspectiva diferente.
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